No juraré que he leído las 79 páginas del tema, porque no es verdad que lo haya hecho. Sí he visto, sin embargo, que en algún momento se habla de la presencia de soldados catalanes en los tercios, concretamente del tercio formado con bandoleros por Lluís de Queralt (cuya identidad no logro descifrar, aunque creo que pudo ser un hijo menor de algún conde de Santa Coloma).
No tengo constancia de que hubiera otros tercios compuestos en su mayoría por naturales del principado en el Ejército de Flandes, si bien parece ser que el uso de bandoleros continuó durante el resto del reinado de Felipe II. Ahora bien, las cosas cambian cuando nos fijamos en el Ejército de Cataluña, sobre todo a partir de 1635.
Antes de esta fecha no hubo una participación generalizada de los catalanes en los ejércitos habsbúrguicos (generalizada, conste). A pesar de algunos Felip d'Alentorn, capitán de infantería en 1632 con 19 años de servicio a sus espaldas, Francesc d'Ardena i Ortaffa, capitán de caballería en una compañía de las Guardias de Cataluña en 1620, y cierto número de oficiales que sirvieron en Flandes e Italia, la afluencia masiva no vino hasta el estallido de la guerra con Francia y la Unión de Armas orquestada por Olivares, según la cual 16.000 plazas debían ser levadas en Cataluña.
De hecho, en la empresa de Leucata, en 1637, tomaron parte 13.000 soldados catalanes divididos en 9 tercios provinciales, cifra que elevaba a los naturales del país al contingente más numeroso (en segundo lugar vendrían los castellanos con 7 tercios); situación que se repitió en el sitio de Salses dos años más tarde. En esta campaña las unidades catalanas eran las siguientes:
Tercio de A. d’Oms, 1.000 plazas
Tercio de Gabriel de Llupiá, 1.000 plazas
Tercio de Lluís de Peguera, 1.000 plazas
Tercio de Gerònim d'Argensola, 1.000 plazas
Tercio de Josep de Rocabertí, 1.000 plazas
Tercio de Ramón Xammar, 1.000 plazas
Tercio de B. Claramunt, 1.000 plazas
Tercio de Agustí Guilla, 1.000 plazas
Tercio de la Generalitat (MdC Josep Sorribes), 1.200 plazas
Tercio de C. Guardiola, 700 plazas
Tercio de Lluis J. de Caldes, 400 plazas.
Caballería catalana, mandada de 1637 a 1639 por Bernat d’Oms, Melcior Gallart, A. Castany, N. Sitjá y J. Peleyrich
Todas estas unidades se mantuvieron fieles a Felipe IV tras el estallido de la sublevación catalana mientras, paralelamente, la Generalitat atrajo a su bando a cierto número de veteranos de Flandes e Italia, como Joan de Sentmenat, el conde de Savallà y Tomàs de Banyuls. Los oficiales más destacados del ejército catalán, de hecho, eran en su mayoría antiguos oficiales del ejército real. Cabe decir que buena parte de ellos acabaron volviendo al redil y abjuraron de los franceses y sus partidarios. Es muy interesante leer los motivos que esgrimen en sus memoriales; algunos sinceros de corazón y otros haciendo gala de un oportunismo mayúsculo.
El caso es que, en términos generales, resultaba más ventajoso para un catalán servir en el ejército de Cataluña (real) que en otras provincias de la Monarquía como Flandes, Milán, etc. Como de costumbre en los tercios, no hay que encañarse, estos hombres pedían más ayudas de costa que cualquier otra cosa, pero a algunos les salió bien la jugada y acabaron ostentando cargos de importancias (General de la artillería, Batlle general, gobernador de una villa de importancia, etc.).
Luego, en los años que siguieron a la revuelta, ya puede decirse que la integración de los catalanes en el ejército de la Monarquía Hispánica fue completa.
"Las naciones que promueven a soldados rasos pero íntegros en agradecimiento a su valentía son por lo general las que resultan victoriosas" (Hans von Grimmelshausen).