Hola Imrahil:
siempre existirá la duda de dónde acaba una acción militar legítima, y donde empieza un asesinato. Asesinato, desde el momento que como bien comentas es planificado, y más grave, desde el momento que la maquinaria de un Estado, los EE.UU:, se pone en funcionamiento para eliminar a un individuo concreto, con autorización expreas del Presidente Roosevelt. Es innegable que no se puede situar en la misma tipología de acción que la busqueda de la destrucción de un centro de mando, dónde puede que se encuentre el Alto Mando enemigo.
Yamamoto no era ningún criminal, era un oficial que cumplió con su deber, y por cierto sin gusto. Si se considera que Yamamoto, como planificador militar del ataque a Pearl Harbour, ataque sin declaración de guerra previa era un criminal de guerra, éste debía haber sido juzgado en Tokyo en 1946, junto al resto de la mandamasía nipona.
Si lo consideramos criminal, consideremos al Comandante en Jefe Soviético que a mediados de septiembre de 1939 ordena la ocupación de Polonia; o más cercano a nosotros al mando pentagonil que planificó el ataque a Serbia en 1999 o a Iraq en 2003, ambos casos sin declaración de Guerra, y para más inri, en ambos casos sin la percceptiva autorización de la Cámara de Representantes y Senado de los EE.UU. (artículo n de la Constitución de los Ee.UU.)
Ahora, no es lo mismo escribir esta opinión desde Barcelona en 2007, que la opinión de un carolino del sur en 1943 embarcado en el BB South Carolina, o de un bostoniano luchando en Africa, o la de sus familias.
Saludos.
Por cierto, alguien conoce el nombre del verdugo del US Army
