El Alamein: llegan los americanos
Crusader no logró su objetivo de barrer al AK. Los alemanes recularon, pero en el primer respiro Rommel se lanzó a la carga y cogió a los ingleses a contrapie. Barrió a las fuerzas de avanzada y les persiguió impetuosamente hasta Tobruk, que finalmente cayó en manos alemanas. Luego prosiguió hasta la frontera de Egipto.
La caída de Tobruk tuvo un efecto que Rommel no podía imaginar: cuando la noticia llegó a la Casa Blanca Roosevelt estaba reunido con Churchill, y le preguntó qué podía hacer para ayudar. Llamó al general Marshall para preparar el envío inmediato de la primera gran unidad acorazada que estaba disponible, la 2ª Div. bajo el mando de Patton, pero dado que tardaría demasiado en llegar al completo, se decidió enviar a toda prisa su material para que los ingleses lo fueran empleando: 300 shermans iniciaron su viaje hacia Egipto.
Los primeros carros americanos, los ligeros M-3 Stuart, habían dado muy buen resultado, y los carros medios M-3 Grant (carros Lee modificados de acuerdo a peticiones británicas para, por ejemplo, eliminar la cúpula del comandante) ya estaban luchando desde el verano, y habían sido una desagradable sorpresa para los alemanes. Su cañón principal iba fijo en casamata, pero era un 75 de doble uso muy eficaz y había supuesto una diferencia tremenda en los combates: ahora los ingleses estaban en condiciones de batir a cualquier carro alemán a distancias mayores que los alemanes a ellos. De hecho mientras en Inglaterra se seguía pensando en el seis libras como el cañón definitivo (recordemos que el seis libras es un 57 mm) los carristas ingleses empezaban a reclamar un arma mucho más potente.
Resumiendo, Rommel hizo su tentativa contra las defensas de El Alamein y fracasó, y Auckinclek fue sustituido por Alexander y Montgomery. Éste acumuló material de forma masiva, levantó la moral de sus tropas, se hizo a sí mismo un montón de publicidad presentándose como el genio de audacia militar que desde luego no era, y finalmente a finales de octubre del 42 pasó a la ofensiva y tras durísimos combates en los que procuró no arriesgar nada más que lo estrictamente necesario logró derrotar a las tropas de Rommel, que pese a todo logró sacar a sus tropas de la encerrona y retirarse a Libia. La disparidad de ambos comandantes no podría ser mayor: de haber dispuesto Rommel de los medios de Monty (una superioridad aplastante, que en carros era de 3 a 1) seguramente hubiera lanzado toda su fuerza por el primer hueco disponible y no hubiera parado hasta Bagdad. Montgomery ni siquiera fue capaz de organizar la persecución de un enemigo derrotado. Pero el enemigo, al menos, estaba derrotado.
Los ingleses habían aprendido por fin una lección: todavía no podían superar tácticamente a los panzer alemanes, así que plantearon una batalla que anulaba esa superioridad táctica y reducía las opciones a un mero enfrentamiento de fuerza bruta, y ahí su superioridad era aplastante. Los soviéticos hicieron lo mismo unos meses después en Kursk, logrando que los alemanes lucharan la mayor batalla de la Historia de acuerdo a sus reglas, no a las del Heer.
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En cuanto a los carros, la estrella de la campaña del Alamein fue el americano M-4 Sherman con cañón de doble uso de 75 mm, pero en torreta y no en casamata como el Grant/Lee. Mecanicamente era fiable hasta niveles que los ingleses no habían visto jamás, su pecho acorazado inclinado y su torre redondeada le permitía resistir sin problemas a los PAK de 50 mm o las armas de los pzIII y sólo los pzIV de cañón largo (los PzIV especiales, según los llamaban los ingleses), los cazacarros Marder con el eficiente cañón soviético de 76mm y el todopoderoso 88 mm estaban en condiciones de destruirlo, pero el 75 del sherman, al contrario que el obsoleto dos libras, era tremendamente eficaz con munición explosiva y como cañón contracarro podía dar cuenta de cualquier carro alemán del momento. Por fin los ingleses tenían superioridad técnica sobre los alemanes, y los afortunados tripulantes de los shermans estaban entusiasmados. Los M-3 stuart y M-3 Grant lo hicieron bien, pero estaba claro que ahora eran tan sólo segundones (aunque el Grant demostró ser una plataforma excelente para artillería ATP, los célebres "Priest" M-7 con obús de 105)
Los Matilda finalizaron su carrera militar en El Alamein: su tiempo había pasado y sólo se usaron como carros de funciones auxiliares, por ejemplo como barreminas. Ni siquiera Monty era tan lento como para pretender perseguir a los alemanes a la velocidad de los matildas.
Los Valentine volvieron a demostrar su fiabilidad, y la nueva torre de tres tripulantes dio un excelente resultado, pero para sus usuarios estaba claro que había que abandonar de una vez por todas los cañoncitos de dos libras. Los ingenieros ingleses empezaron a trabajar para adaptar el seis libras a la nueva torre.
Los crusader MarkIII sí llevaban el cañón de seis libras, pero ya era tarde para ellos: los carristas ingleses les habían cogido tal fobia que les daba igual el arma que portasen, no querían verlos ni en fotografía.
Algunos Churchill MarkIII lucharon en el Alamein y sus tripulaciones se sorprendieron de sus buenos resultados: los filtros de arena y los radiadores funcionaron sin problemas, y los Churchill encajaron sin inmutarse una buena cantidad de disparos. Además lo desmesurado de su longitud le daba una superficie de cadena enorme y eso le permitía manejarse por terrenos muy difíciles. Más adelante esa característica sería vital.
Resumiendo, por fin los ingleses empezaban a corregir sus errores. Además los mandos combatientes, empezando por el propio Monty, empezaron a reclamar el fin del sistema de un carro para cada misión, y pedían que se adoptara un carro para todo, un "Universal Tank", y Monty consideraba que ése debía ser el Sherman.
Lo que ignoraban tanto los mandos como los diseñadores ingleses es que los alemanes ya no diseñaban sus carros pensando en sus enemigos ingleses, sino que trabajaban para superar la amenaza mucho más grave de los soviéticos T-34 y KV. El arma principal de los alemanes ya no iba a ser el 50mm del pzII, sino el 75 largo de los pzIVG y los StugIV, y los nuevos diseños que empezaban a salir de las factorías en el invierno de El Alamein iban a subir aún más el listón.
Y en Inglaterra los militares de despacho seguían pensando que con el seis libras ganarían la guerra.