sin duda, en nuestro imaginario particular, los diseños más extraños se asocian a Alemania, en primer término, seguido por los rusos, con sus carros volantes y otros, y por los estadounidenses con su gran potencial industrial.
Británicos e italianos, más que extraños diseños, adoptarían extrañas soluciones a aviones ya existentes.
Durante el Blitz nocturno, los británicos tuvieron la feliz idea de reconvertir cierto número de A-20 Havoc en A-20 Turbinlite. El Havoc había dado buen resultado como caza nocturno, gracias a su armamento compuesto por 4 ametralladoras de 0.303", y el radar aerotransportado Mark IV. La tripulación se componía de piloto y radarista.
El Alto MAndo Británico, tan dado a soluciones peculiares, pensó que si un Havoc gracias al radar podía derribar bombarderos de uno en uno; si se le acompañaba por dos Hurricanes, podrían derribar los bombarderos de 2 en 2. Pero para ello era necesario iluminar los blancos enemigos; y cuando digo iluminar me refiero a la acepción común del término... darles luz. Fácil, cambiamos el morro artillado por una linterna de 2.500.000 candelas. El radarista a la vez que hacerse cargo del radar, controlaría el foco, con alcance de hasta 1 km., y serviría de guía a los cazas. No hay duda que la idea era un tanto peregrina, pero se ponían los cimientos del Control Aéreo, reflejado a día de hoy en el concepto AWAC. Nuestro modesto Boston, heredado de los pedidos franceses (DB-7), y rebautizado HAvoc, es el padre de E-2, E-3 y resto de AWACS actuales.

Se observa el morro acristalado de este Havoc Turbinlite

Representación de un Havoc Turbinlite del 538 Sqn.
Que decir, que la mejora de los radares, así como la altísima visibilidad del turbinlite en funcionamiento, relegaría el concepto a extravagancia.
Saludos.