Uno de los puntos más interesantes es que estos historiadores hacen ver al ER de los años 30 como una eficiente maquina militar, que desarrollaba doctrinas similares a las de la Wehrmacht. Quizás esta opinión se deba a los testimonios de oficiales alemanes que trabajaron codo a codo con los soviéticos tras la primera guerra mundial hasta bien entrado los años 30. Obviamente los soviéticos enseñaban a los alemanes lo que les interesaba que viesen, y más de uno quedo impresionado por la estructura del estado soviético, con 2 supuestos grandes pilares: el partido comunista (PCUS) y el ER.
Otros factores que llevan a esta opinión pueden ser la enorme campaña propaganda lanzada desde la URSS al extranjero comentando los logros de su economía; y la efectividad de las armas rusas en la guerra civil española. En este conflicto el armamento ruso sorprendió por sus prestaciones y sobre todo cantidad. No hay que olvidar que la Rusia zarista nunca fue capaz de suministrar cascos de acero a todos sus soldados.
Gracias a información aparecida en los últimos 15 años nos podemos dar cuenta que el ER de los años 30 no era tan potente como se podía pensar. Por ejemplo, en maniobras conducidas en 1936-37 ya se pudieron ver algunos de los problemas que minaron al ER en 1941. La coordinación entre infantería, artillería y carros era deficiente. Los soldados avanzaban en marabunta, los conductores de carros eran incapaces de mantener una formación, sus comandantes tampoco eran muy útiles dando ordenes.
Los observadores que evaluaban el avance se dieron cuenta, que frente al fuego de ametralladora, los soldados se juntaban en vez de separarse. Ni siquiera la presencia de oficiales y suboficiales evitaba el caos. No se prestaba atención ni a los flancos ni a la puntería, la estrategia simplemente consistía en avanzar en olas. La disciplina era débil y muchos soldados estaban sucios.
La culpa de este desaguisado no sólo reside en los altos oficiales y la doctrina aplicada, sino también en oficiales y suboficiales. El problema en la última escala era notorio, en 1929 el 81% de los oficiales de infantería tenían sólo educación de carácter elemental. Este porcentaje se redujo en los siguientes años pero en 1936 seguían representando un 68.5%.
Todos estos problemas no pasaban desapercibidos. Antes de la guerra Budenny afirmó: “Muchas veces estamos en las nubes con enormes planteamientos doctrinales y operativos ¿Pero que sentido tiene si la compañía, la sección y el pelotón son deficientes?
En 1936 comienzan las purgas, sus efectos son demoledores entre generales y mariscales. A pesar de que se nombran mucho las cifras nunca se procede a investigar quienes eran exactamente estos mariscales:



Estos comentarios pueden parecer muy críticos y están abiertos a debate, pero lo cierto es que hasta la llegada de Trostky la organización del ER era deficiente. La impresión que me queda es que había un buen núcleo de oficiales que no destacaba por su competencia, de hecho había un almirante que en realidad había servido en el NKVD.
En 1936 llegan las purgas, los oficiales que se dan de baja en esta época son:
1934: 6596
1935: 6198
1936: 5677
1937: 18677
1938: 16362
1939: 1878
El tamaño del ER hace que el número de oficiales que se da de baja cada año sea muy grande. Entre 1934-36 se dan de baja 6157 oficiales al año. En 1937 y 1938 la diferencia con este media es de 12500 y 10205. Los mandos purgados se dividen en las siguientes categorías:
Arrestados: 9579
De baja por causas políticas: 14968
De baja por directiva de limitación a otras nacionalidades, extranjeros,etc: 4,138
Expulsados por embriaguez en el servicio, actos inmorales, delitos comunes: 4048
Por enfermedad, invalidez, muerte natural: 4165
Sin embargo muchos de estos oficiales son posteriormente devueltos a su cargo. En 1938-39 se reincorporan 11178 mientras, en 1940-41 otros cientos hasta llegar a 12461 en Mayo de 1940. En 1398-39 fueron fusilados 692 oficiales y comisarios políticos.
El efecto de las purgas no es tan humano como se tenía entendido, pero elimina la iniciativa propia en los oficiales del ER, que ven como el control político aumenta. Durante Barbarroja muchas unidades serían destruidas porque los mandos no se atrevían a tomar decisiones por si solos.
A finales de los años 30 se hace un esfuerzo notable intentando mejorar la preparación de los oficiales. En 1937 había 49 escuelas militares para 36085 estudiantes, en 1940 se había pasado a 114 y 169620 respectivamente. A pesar de todo los problemas persistían, el 1 de Enero de 1941 el número de oficiales en las FFAA era de 579581. Un 7.1% tenía educación universitaria, un 55.9% educación secundaria, un 24.6 había asistidos a cursos militares y un 12.4% no tenía educación de carácter militar.
Mi punto de vista es que las purgas fue un elemento más que condujo al caos durante 1941. Sin embargo su efecto fue mucho mayor en el plano psicológico que en el humano. No hay que olvidar que muchos oficiales fueron torturados o humillados, ahí está el caso de Rokossovsky, que perdió los dientes durante su cautiverio. Tras las purgas la iniciativa se redujo a prácticamente 0, con los efectos conocidos por todos.
Todo esto no implica que deba considerarse al ER de preguerra como la perfecta maquina militar que algunos escritores han descrito. No hay que olvidar que las FFAA aumentaron varias veces de tamaño, y todo este proceso requiere tiempo. Las bases, armamento, entrenamiento y logística que supone tal incremente no se puede crear de la noche a la mañana.
Fuentes:
Los datos de las purgas salen de un memorando de Shadenko, parte de los datos los colgó Rubén hace tiempo.
http://www.istrodina.com/rodina_articul ... d=229&n=13
http://www.rkka.ru/ianalys.htm (Voennye kadry nakanune voyny. F. B. Komap.// Voenno-Istorichesky Journal N 2, 1990)
http://forum.axishistory.com/index.php (aquí hay discusiones muy interesantes con muchos puntos de vista).
Ivan's War: Life and Death in the Red Army, 1939-1945, de Catherine Merridale.