

Saludos

Ureta escribió:
Iglesias no estuvo combatiendo en la población. Asimismo, tampoco hubo cañones Vavasseur EN LA POBLACIÓN. En realidad, habían baterías rodantes compuesta por 6 cañones, entre ellas Vavasseur ubicadas en el morro solar (por tanto Silva se refiere a Chorrillos como un todo).
ilam22 escribió:Mejor aclaro de inmediato ese último comentario.
Vicuña Mackenna se identificó con la campaña presidencial de Vergara. Desde su punto de vista, el peligro era Baquedano como candidato.
Por lo mismo, trató de enlodar la imagen de este último. Una de las formas de lograrlo fue escribir mucho sobre los desordenes en Chorrillos. Llegó a decir que a Baldomero Duble Almeyda lo habían asesinado los propios soldados chilenos.
Esta es una carta escrita por el coronel Diego Duble Almeyda, hermano del comandante Baldomero, a Benjamin Vicuña Mackenna y esta fechada junio 7 de 1882. Esta carta iba dirigida al propósito de demostrar que el comandante Duble Almeyda no había sido herido por nuestros soldados en el desorden que siguió en Chorrillos a la victoria, según muchos creen, sino por un grupo de soldados peruanos que no quería rendirse.
"Me toco subir al morro Solar por su extremidad sur. Recorrida su extensa ceja hasta el Salto del Fraile, encontré allí como doscientos jefes, oficiales e individuos de tropa peruanos, ya prisioneros de nuestros soldados. Aquellos me rodearon, y el teniente coronel don Juan Fajardo me pidió, a nombre de sus compañeros, ser trasladados a bordo de nuestros buques. El numero de soldados chilenos en el lugar aumentaba a cada instante con los que subían por la falda oriental de ese inmenso cerro. Entre estos llego mi hermano acompañado de su ayudante y deudo don Ramón Rojas Almeyda. Con ellos me dirigí hasta el fuerte que dominaba el mar. Al llegar allí vimos con horror que ardían las plataformas y entre el fuego se retorcían con las convulsiones de la muerte varios soldados enemigos. Mi hermano ordenó entonces apagar el fuego a nuestros soldados, que miraban indiferentes esa escena. Los que de mala gana se movieron observaron que no había agua en esa altura. Comprendiendo mi hermano que no ejecutarían de buena voluntad la orden, les dijo que era necesario evitar que el fuego se apoderase de las cureñas de los cañones, y que estos los necesitábamos para bombardear a Chorrillos que aun no se rendía. El deseo de los soldados de hacer fuego a la población con los propios cañones del enemigo y la circunstancia de que en ese momento desde Chorrillos nos hacían un fuego muy sostenido de fusil, hizo que los soldados se apresurasen a apagar el incendio desparramando la arena de los sacos que formaban la barbeta del fuerte. Dejamos los prisioneros con las custodias correspondientes, bajamos a la población con el fin de hacer salir de ella a nuestros soldados. Mi hermano entró por la calle que está frente al cementerio. A poco andar, encontró al General don Emilio Sotomayor, comandante de la división de la cual aquel era jefe de Estado Mayor, que se hallaba allí a caballo acompañado de varios jefes y oficiales. Luego se presentaron a este grupo varios soldados trayendo prisionero del interior de la población a un oficial peruano. Uno de ellos dijo que ese oficial pertenecía a una fuerza enemiga que se resistía en una casa de altos. El oficial se apresuro a observar que esa fuerza se rendiría si alguien iba a intimarles la rendición. Mi hermano se ofreció para el caso, y tomando la venia del General Sotomayor se dirigió al interior de la población acompañado del ayudante Rojas y su asistente, los tres a caballo, y el oficial peruano a pie. El fuego dentro de la ciudad era muy sostenido, tanto de parte de los defensores que estaban en el interior de las casas como de nuestros soldados. Al llegar a una esquina junto a la cual había un numeroso grupo de los nuestros, estos previnieron a mi hermano que no continuase porque desde una casa de altos que le mostraron mataban a todo el que pasaba. Siguió su marcha, y al llegar a inmediaciones del lugar que la habían indicado como peligroso, el enemigo desde el interior de los altos hizo una descarga, cayendo muerto el oficial peruano que los guiaba, y mi hermano herido, atravesada por una bala la pierna derecha en su nacimiento. Nuestros soldados que estaban mas próximos al sitio, al ver esto se avalanzaron a la casa, incendiándola después de haber dado muerte a todos los que la ocupaban. Mi hermano fue conducido por el ayudante Rojas y su asistente a una pieza de la estación del ferrocarril. Pocos minutos hacia que se encontraban allí cuando sintieron que hacían fuego sobre la estación. El ayudante Rojas sale a la puerta y ve que son nuestros soldados que disparaban sus armas sobre el edificio. Estos, guiados por la cantinera Irene Morales, que completamente ebria de coraje y de licor les había asegurado que allí se habían asilado oficiales peruanos, hacían un nutrido fuego. El ayudante Rojas, corriendo a cada instante el peligro de ser muerto, pudo con gran dificultad convencer a los soldados que allí solo estaba el comandante Duble, herido".
Fulvio Boni escribió:Pucha de paso
Ilam22 bienvenido al foro, se agradecen tus aportes, muy interesantes
ilam22 escribió:Por ejemplo, ¿notan alguna diferencia en el mando de Baquedano batalla a batalla?
Se decía de él que sólo era de ataques frontales. "Soldado chileno, de frente, de frente...".
Fulvio Boni escribió:Ilam mis disculpas efectivamente los "pacos" santiaguinos son el Bulnes.
Sputnik
Lo de la falta de capacidad de baquedano es otro gran mito, no, no era Moltke, pero tampoco tenia al ejercito de Moltke, la casi totalidad de su tropa esta compuesta por civiles ( muchos de ellos voluntarios "con lazo"), que tienen alguna diciplina militar adquirida con el tiempo, que varia de unidad a unidad muchas veces dependiendo de las capacidades de sus oficiales. Respecto de estos se debe recordar que tambien la tremenda mayoria de los oficiales (medios capitan para abajo) son civiles uniformados con escasa preparacion.
En resumen, el hecho de hacerlos avanzar de frente en forma simultanea ya era un logro, maniobras envolventes y tal un sueño humedo, Baquedano conocia esas tacticas y eso se nota en "Los Angeles", pero en acciones de mas amplio espectro punto menos que imposible.
El hombre conocia a sus tropas; sus virtudes y sus limitaciones y actua en consecuencia.
Saludos
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