OPERACIÓN MIDAS, DÍA 12 (29 de noviembre)División de caballeríaTras pasar la noche en Killingly y Putnam, la división de caballería cabalgo hacia Springfield de nuevo, llegando a la ciudad arrasada días atrás sin mayores contratiempos que, pasar por una región ya arrasada con anterioridad. Aun así, no dejaron pasar la oportunidad de incendiar los ingenios y elementos que, pudiesen podido pasárseles por alto la primera vez.
En esta ciudad pasarían la noche, en la seguridad que, aun no había presencia de tropas enemigas en las cercanías y el telégrafo seguía cortado. Con todo, el tiempo se acababa. Antes de la invasión, el Estado Mayor del general Valeriano Weyler, había calculado en 14 días, el tiempo necesario para reorganizar las fuerzas norteamericanas, y trasladarlas al norte, en cantidad suficiente para iniciar operaciones militares. Por ello, se había tratado de ganar un poco más de tiempo mediante la destrucción de varios puentes ferroviarios de la costa. Pero aun así no quedarían más de 3 ó 4 días, para ver las primeras divisiones norteamericanas en la zona.
En los 2 ó 3 días que quedaban, debían aumentar la destrucción de las infraestructuras de la zona.
División independienteTras los primeros días iniciales de locura, con patrullas de requisa avanzando en todas direcciones y trabajando en las fortificaciones a destajo, la actividad de la división independiente se había reducido mucho.
Los vapores que habían trasladado a las fuerzas de invasión, acudían uno tras otro a Fall River, Providence, o la propia Plymouth, donde eran cargados con maquinaria, manufacturas, y artillería, para a continuación, en cuanto sus comandantes daban la conformidad a la carga. Partir de forma individual rumbo a España.
También en la península los trabajos de fortificación continuaban, poniendo especial atención en preparar almacenes de alimentos y corrales para los animales capturados. Para ello, ahora se estaban incluso requisando grandes cantidades de heno y otros alimentos para los animales. El propio ganado requisado hasta esos momentos, fue llevado a pastar a la zona aledaña a la península, para respetar en la medida de lo posible los pastos de la propia península. Más de 3.000 cabezas de ganado, sin contar los animales de tiro, estaban en poder de las fuerzas españolas, y su numero crecía día a día.
La VIII brigada mientras tanto, seguía acarreando grandes cantidades de alimentos hacia la península, grano, conservas, salazones, vino, y cerveza, e incluso heno para los animales, eran transportados en carro y en tren a la zona. Para ello, las fuerzas españolas no habían dudado en poner en funcionamiento nuevamente 3 locomotoras capturadas en la zona.
I Cuerpo de ejército.Por tercer día, el bombardeo de la ciudad continuaba. El general Weyler, seguía sin decidirse a resolver la situación mediante un asalto, mientras, el ya anciano general Chamberlain, parecía decidido a defender la ciudad hasta el último extremo.
El envite hacía Bath no podía esperar más, decidió Weyler que, ordeno a la 1ª división avanzar hacia la ciudad de Bath, con el apoyo de uno de los regimientos de artillería. Por el camino se reunirían con los batallones Sicilia y Nápoles, encargados de abrirles camino. Sin embargo, al avanzar hacia el norte, se encontraron con 5 regimientos de Maine, más de 5.000 hombres, al oeste de Brunswick. Aunque la brigada reforzada española se detuvo inmediatamente, este movimiento, asusto enormemente a los mandos militares norteamericanos. Bath pendía de un hilo.
Mientras tanto, seleccionado un punto de las defensas que, la artillería había castigado especialmente, los regimientos Asturias y Reina pasaron al ataque. Los combates fueron duros, y hubo muestras de heroísmo por ambas partes. Pero tras una hora de combate, las tropas españolas habían entrado en la ciudad. Poco después serían reforzadas por el resto de la brigada, aumentando la presión. En la ciudad, los hombres hicieron uso extensamente de las granadas, para desalojar con ellas los edificios en los que se atrincheraban los milicianos. Durante todo el tiempo la artillería siguió disparando sobre la ciudad.
A media tarde el general Chamberlain solicito finalmente parlamentar, dispuesto a rendir Portland. La ciudad había quedado totalmente arrasada tras el duro bombardeo al que la artillería española la había sometido. A Dios gracias, la artillería había solucionado la situación sin hacer necesario un asalto general, pensó el general Weyler mientras los 4.000 prisioneros capturados eran trasladados a retaguardia
(1), y los 3.000 heridos a los pueblos cercanos para que fuesen atendidos. Los muertos, eran innumerables.
En el puerto, la tripulación del monitor USS Montauck, había autohundido su buque esa mañana, para no incluirlo en las negociaciones y evitar así su captura. Cerca de 10.000 fusiles, la mitad de ello Krag Jorgensen militares o armas de repetición civiles, y 6 cañones Hotchkiss modelo 1885 de 3.2 pulgadas serían capturados.
Esa noche, mientras la 3ª división se hacía cargo de la ciudad, el general Weyler se entrevistó brevemente con el general Chamberlain, el héroe de Getysburg. La defensa que este había realizado de la ciudad, pese a sus paupérrimos medios, era una vez más, asombrosa, y tan solo la superioridad de la artillería española permitió rendir la ciudad. Con ella también se rendirían los fuertes de la entrada del puerto.
Esto, unido al hecho que no esperaban a Sampson en al menos 7 u 8 días más, decidió al gobernador Powers a ordenar partir en cuanto estuviese listo al acorazado Oregon. Al mismo tiempo se prepararon para botar nuevamente el Massachusetts, dispuestos a hundirlo en medio del río para evitar su captura.
WashingtonPara el gobierno norteamericano, la situación distaba de estar controlada. El Ejército de Florida se había dividido en 3 cuerpos. El primero permanecía en Florida, protegiendo la zona de un ataque español. Mientras, el segundo, y el tercero, compuesto por los nombrados Cuerpos de Ejército I al IV, cada uno de ellos, compuesto de 3 ó 4 divisiones, se dirigía hacia el norte.
El Primer ejército, compuesto por los cuerpos de ejército I y II, estaba siguiendo la ruta de la costa, disperso a lo largo de cientos de millas en diferentes trenes, y en algunos casos, haciendo el recorrido a pie. Al menos la división del general Theodore Schwan, estaba ya a punto de llegar a Nueva York
(2), tras haber dejado atrás Washington. En esta última ciudad se encontraba en esos momentos otras de sus divisiones.
El III cuerpo de ejército había seguido la ruta del interior, evitando así los puentes destruidos por las fuerzas españolas. Gracias a ello habían avanzado con mayor rapidez. Tras viajar siguiendo la ruta a través de Montgomery y Atlanta, su ruta se unía a la de la costa en Washington DC, ciudad que ya habían superado, encontrándose en esos momentos al norte de Washington, e incluso una de sus divisiones, en la propia Nueva York para reforzar la defensa de la ciudad.
En Londres, su embajador había sido llamado una vez más por el gobierno británico que, se ofrecía a mediar en el conflicto.
- Al día siguiente serían embarcados rumbo a España.
- En realidad irían llegando a lo largo de 2 días e incluso más tiempo.
A todo hombre tarde o temprano le llega la muerte ¿Y cómo puede morir mejor un hombre que afrontando temibles opciones, defendiendo las cenizas de sus padres y los templos de sus dioses?" T. M.