Estoy muy de acuerdo que el presupuesto de Defensa es escaso – para que las unidades militares estén dotadas de los medios materiales y personales necesarios para cumplir los cometidos asignados - y su incremento es un problema político (del Gobierno), pero hay otro problema que es responsabilidad de los militares. Me refiero a la selección del personal entre los aspirantes que se presentan para su integración en las FAS. Un “soldado malo” cuesta lo mismo – o más porque exigirá más tiempo y medios para su adecuado adiestramiento - que un “soldado bueno”. Y ya que los recursos son tan escasos al menos, con una inversión igual o un poco mayor, se podría resolver un problema que considero muy importante por su decisiva incidencia en la eficacia de las FAS. Y es el que sigue.
La captación de los cupos de personal para marinería y tropa asignados a las FAS no es tan grave como hace algunos años, pero sigue siendo difícil y, en cierto modo, paliado por la contratación de extranjeros que en algunas unidades ya se acerca al 10%. (El problema no existe para aspirantes a suboficiales y oficiales, pero “el espíritu” de lo que sigue considero que es aplicable a todo el personal de las FAS). El problema es importante y, ya hace tiempo, que se han comenzado, a privatizar algunos servicios en instalaciones militares - seguridad y otros -. El problema del reclutamiento tiene dos caras : una es el de captación del personal, en el número necesario para cubrir las plantillas, pero hay otra faceta, no menos importante, y es la :
la cualificación.
Es necesario seguir estudiando las medidas precisas para resolver el grave problema del reclutamiento y, entre las medidas elegidas, se podría caer en la tentación de seguir rebajando los niveles requeridos - intelectuales, físicos y psicológicos – lo que disminuiría el prestigio de las FAS. De manera que esa solución creo que no resolvería el problema sino que, por el contrario, lo agravaría; pues pocos “con cualificación” querrían ingresar en una institución desprestigiada.
Hoy, con motivo de las guerras actuales y antes, con motivo de otros conflictos, se trata - no solo en los medios de comunicación, sino también en medios profesionales – de la gran importancia que supone contar con
medios sofisticados de combate, como si su disponibilidad, sin más, significase la victoria y su carencia la derrota. Se habla y se describen los equipos de las fuerzas especiales (aparatos de visión nocturna, diminutos aparatos de comunicaciones individuales, armamento portátil - de gran precisión y alcance y capaz de lanzar granadas -, alzas telescópicas, cámaras térmicas...), capacidades de los aviones, helos, bombas guiadas e inteligentes, material con la protección debida ... pero pocas veces se trata de
los hombres capaces de portar o manejar tales armas y equipos, de soportar el estrés del combate y con un nivel de adiestramiento que permita que sean empleados, tan pronto como surja un conflicto – aunque sea imprevisto – con garantías de éxito.
“En el mundo de la tecnología parece que todo descansa en los medios, olvidándose, muchas veces, que el éxito recae fundamentalmente en factores tales como : liderazgo, adiestramiento, moral, patriotismo, agilidad, rapidez ... quizás porque la tecnología influye más en la 2ª tarea (de grupo) – que se alcanza “apretando un botón” - y se olvida de la 1ª tarea (dirigir / vigilar) sin lo que la anterior es imposible” (1). Y es que, a pesar de disponer de los medios más modernos, el hombre - el soldado - sigue siendo el elemento esencial del combate y, por eso, su adecuado reclutamiento y adiestramiento es más importante que disponer de los medios más sofisticados (aunque naturalmente estos también son fundamentales, pero no es momento ahora de entrar en ello). Un jefe puede tener las mejores armas, sistemas, acuartelamientos, cocinas... pero si sus hombres no trabajan con eficacia – si no están motivados - , la unidad carecerá de la aptitud necesaria para cumplir sus cometidos. Porque, además, hay que decir, de una vez, que un personal mediocre, y poco motivado, no será capaz de obtener, de los más sofisticados medios, las prestaciones que teóricamente pueden proporcionar.
Por ello es tan importante un reclutamiento acertado y exigente. Porque cualquier visión de la naturaleza de la guerra – extrema prueba de moral, fuerza física y estado de ánimo - apenas será exacta o completa sin considerar los efectos del peligro, temor, agotamiento y privaciones de los hombres, que intervienen en la lucha, cuyo comportamiento individual o colectivo se verá positivamente influenciado cuando goza de virtudes militares como : coraje, disciplina, paciencia, valor, patriotismo, liderazgo, iniciativa, moral, compañerismo, espíritu de cuerpo... Lógicamente no todos los individuos tienen, o pueden adquirir o “perfeccionar”, tales virtudes, y de ahí la importancia de un reclutamiento adecuado, capaz de “ descubrir” – y captar - a los aspirantes con aptitudes para alcanzar, mediante el estudio y el adiestramiento, el nivel requerido para integrarse en unas FAS “eficientemente operativas”. En unas Fuerzas Armadas que tienen que estar siempre preparadas para cumplir sus cometidos y esta idea es esencial, para diseñar un sistema de reclutamiento adecuado, pues es la única referencia objetiva para fijar los niveles exigibles para la captación del personal.
De manera que para ingresar, y permanecer, en unas FAS operativas y motivadas, es imprescindible lograr y mantener la cualificación precisa, y solo aquellos que la poseen pueden ser soldados - aún a riesgo de no cubrir las plantillas - , pues está en juego la eficacia y
el prestigio que es, también, un factor positivo de captación. Las FAS cuando se emplean tienen que asegurar el éxito, pues no hay “segunda vuelta” para enmendar los errores, y, hoy, además, tienen que estar preparadas para hacer frente a conflictos inesperados; es decir, como se ha repetido, la disponibilidad tiene que ser constante. La guerra se hace con lo que se tiene, en el momento que surge, y la calidad prima sobre la cantidad porque, en este mundo tan inestable, es previsible la proliferación de conflictos limitados, en los que se empeñarán fuerzas de entidad reducida, pero alistadas en permanencia; es decir: siempre a punto. Y eso solo se puede conseguir con personal
“de calidad”.
La mentalidad que se está creando en la sociedad y por tanto en los aspirantes integrarse en las FAS es que las fuerzas navales y aéreas son elementos de transporte - de unidades y abastecimientos para acciones humanitarias y de el mantenimiento de la paz - y las fuerzas terrestres fuerzas policiales. Y hay que recalcar que - aunque las unidades militares pueden desempeñar, con todo interés y celo, estos cometidos cuando sea necesario - las FAS son fuerzas de combate y los aspirantes deben conocer, y aceptar, lo que eso significa y los riesgos que comporta.
“Desgraciado país aquel que hace odiosa la carrera de las armas, aquel que alquila los ejércitos en los días de peligro ,aquel que los degrada nutriendo sus filas de hombres sin virtudes ni patriotismo, aquel que con su menosprecio mata el honor militar y ahoga las nobles ambiciones" .(Villamartín 1848-1872).
Una vez reclutado el personal apropiado, y superados los cursos correspondientes, un adiestramiento continuo – lo más parecido a la realidad previsible – permitirá a las unidades estar permanentemente en condiciones de ser empleadas en la misión para la que están concebidas. Y es necesario repetir que “
el adiestramiento es fundamental, para conseguir unas unidades eficientes, pero su eficacia será directamente proporcional a la calidad del personal que lo recibe y a los líderes que lo planean y dirigen. Por eso una ley de reclutamiento, que asegure la disponibilidad del personal necesario y con la cualificación adecuada, es el arma más sofisticada e importante de las Fuerzas Armadas”. Fuerzas Armadas que deben estar preparadas y mentalizadas para cumplir su misión porque :
“La peor tragedia es la guerra, pero mientras exista el género humano habrá guerras”. (El Arte de la Guerra. Homini)
Referencias :
(1)-Guia y Dirección de hombres. C. Lynch. Index
(2).- FMFM-1 “Warfightinng”. USMC.
NOTA : Mientras escribía lo anterior no me ha faltado, ni un momento, un recuerdo para las bajas sufridas ayer por las FAS españolas en la guerra de Afganistán. Descansen en paz los fallecidos, en defensa de los intereses de España, y deseos de recuperación para los heridos.
SALUDOS.