El fusil de aire comprimido Girandoni:

El primer arma de aire comprimido que fue parte del equipo de un Ejército. El primer fusil de repetición que equipó un ejército.
Diseñado por un armero-relojero tirolés, Bartolomeo Girandoni hacia 1779-1780. En realidad el inventor se llamaba Girardoni y había nacido en 1744 en Cortina d'Ampezzo, por entonces una posesión austriaca en el Véneto, pero el papeleo austriaco de la época cambió su apellido por el de Girandoni y así ha pasado a la Historia.
El arma tenía una longitud aproximada de 1,2 m y un peso en vacío de 4,5 Kg, un poco más corto, pero de peso similar al Infanteriegewehr M1798 Musket austriaco de finales del XVIII.
El fusil fue desarrollado y producido con gran secreto por parte de los austriacos. Las cartas evidencian el interés personal del Emperador José II en ese arma. Para ello encargó a los mayores responsables de la Artillería austriaca Johann Theodor of Rouvroy la revisión del diseño y al conde Joseph Maria de Colloredo-Mels y Waldsee la introducción del mismo en los regimientos tiroleses de cazadores a partir de 1786, con la supervisión general del Mariscal y Conde Franz Moritz von Lacy.
Las características del fusil Girandoni, o Windbüsche (fusil de viento) eran:
Obviamente, al emplear un sistema de aire comprimido, en vez de pólvora, para impulsar los proyectiles, el arma era más silenciosa y no producía humo, por lo que permitía una mayor discreción para los infantes.
El aire comprimido estaba almacenado en la culata, de forma cónica con fondo abombado y podía desenroscarse del resto del fusil para recambiar el depósito de aire o recargarlo.
El arma poseía un cargador lateral con capacidad para 20 ó 21 balas esféricas (originalmente de calibre .51 y luego de calibre .46). Medio siglo antes ya se habían diseñado armas de caza con aire comprimido con cargadores relativamente parecidos al Girandoni, pero no pasaron de ser diseños aventurados (según la Enciclopedia Británica).

La carga de las balas podía hacerse fácilmente con el movimiento de un dedo. El tirador podía empujar una palanca que se deslizaba y abría el cargador. Colocaba verticalmente el fusil y la bala entraba en el cañón sencillamente por gravedad. Todo, en principio más sencillo que las maniobras complicadas de carga de bala y polvora de las armas tradicionales. Se calcula que el soldado podía recargar al menos 20 veces en un minuto el arma.
El martillo no servía para percutir el pistón e inflamar la pólvora. El martillo desplazaba, a través de un vástago interno, el émbolo del depósito de aire de la culata. Lo empujaba hacia el interior de la botella de aire y permitía el paso durante una fracción de segundo de aire hacia la recámara, que era finalmente lo que impulsaba el proyectil.
El aire de la culata de 0,74 l de capacidad iba perdiendo presión a medida de que el soldado disparaba. Los cálculos recientes con réplicas modernas del arma indican que el arma, en condiciones ideales, podía almacenar aire a al menos 300 psi (unas 24,5 atmósferas), pero fácilmente se podían conseguir presiones de 800 psi (54,4 atmósferas) en copias danesas ó más de 1.000 psi en otros ensayos. En estas condiciones, un soldado podía efectuar unos 30 disparos antes de que necesitara reemplazar la culata (otras fuentes rebajan el dato a 20 tiros).
Para recargar las botellas de aire el soldado disponía de una bomba manual. En los ensayos actuales, se calcula que se necesitan al menos 1.500 golpes de bomba con réplicas de esas bombas para que el aire de la culata alcanzara la presión de combate. Esto significa un montón de tiempo -y no poder volver a mover los brazos durante un mes-.
Existen fuentes que hablan de la instalación de bombas de recarga a bordo de carros que se situaban en las cercanías del despliegue de la infantería para proporcionar culatas rellenas a los soldados, pero no hay evidencias de esto.
Esquema posible de bomba de recarga:
Es muy difícil saber en realidad las prestaciones del arma que sirvió en ejército austriaco a finales del s. XVII, porque se los ensayos se han hecho con réplicas del s. XIX guardadas en museos o más modernas o en versiones civiles más ligeras del arma. En cualquier caso -y hay discusión sobre el asunto- las balas podían salir con una velocidad de unos 300 m/s, y el arma aportaba una precisión igual o mayor que las armas de su época y podían ser letales a más de 50 m. con alcances eficaces superiores a los 100 m, antes de necesitar recargar el aire.
El equipamiento completo de los soldados incluía en teoría un fusil, 3 depósitos de aire comprimido -uno de ellos ya enroscado en el arma-, 5 cargadores con 100 balas -uno de ellos ya incluido en el rifle, además de la bomba de mano, una cuchara de plomo y una vara para limpiar el fusil. Sin embargo, en los kits conservados se ven solamente 2 culatas de reemplazo.
Y... la pregunta es, si tan avanzada y ventajosa era ese fusil, ¿por qué no se produjo en masa?
La respuesta está en la misma complejidad del arma. El sello y las válvulas de presión eran piezas delicadas. El sello de la culata era de cuero que debía permanecer húmedo para tener la flexibilidad y garantizar la estanqueidad del depósito. La válvula era una pieza delicada. Esto explica porqué no se conservan estas piezas originales de esos fusiles.
Los fusiles y sus depósitos debían fabricarse y certificarse individualmente, por lo que la velocidad de producción era muy lenta. Con frecuencia los depósitos fallaban y no eran capaces de soportar la presión mínima requerida. Girandoni se disculpó por ello ante el propio emperador. Además, los soldados no siempre mantenían en las condiciones ideales su arma. José II era plenamente consciente del problema, porque dejó por escrito su desconfiaba en la formación y cultura de sus tropas.
Por ello, en 1799 sólo se habían producido unos 1.500 fusiles. Los datos oficiales austriacos de ese años indicaban que por entonces sólo estaban en servicio 101 fusiles. El resto se habían perdido -algunos en combate o a manos del enemigo-, la mayoría de ellos se habían retirado del servicio por los problemas de mantenimiento que daban.
Los fusiles seguramente se emplearon contra turcos -y quizá prusianos-. Se habla de que se usaron contra las tropas napoleónicas. Si dice que sembraron el terror entre los franceses y que el mismo Napoleón ordenó capturar y colgar a todo soldado armado con ese "arma diabólica"... pero no pasó nada de eso. Los austriacos armaron a unos pocos soldados de los regimientos de cazadores tiroleses emplazados en el Véneto (Tiroler Feld- und Landregiment) y las armas permanecieron almacenadas porque los propios soldados confiaban en los mosquetes de 1795. Ningún Jäger disparó contra los franceses.
Con la muerte del diseñador en 1799 (y la del propio José II años antes), la fabricación y mantenimiento de los fusiles llegaron a ser una tarea imposible. El archiduque Francisco II suspendió la fabricación de nuevos fusiles a partir de 1800. En 1815 fueron descatalogados.
Sin embargo, aún le quedaba un momento de gloria al fusil en Estados Unidos. Al menos uno de estos fusiles supuestamente propiedad del presidente Thomas Jefferson -a saber cómo llegaron hasta allí esas armas- o copias norteamericanas de una armero llamado Lukens se usaron en la expedición ordenada por el presidente al Pacífico de 1803 de Lewis y Clark. Los expedicionarios lo usaron para cazar -animales e indígenas- y maravillar a los indios que se encontraban.
Un vídeo muy interesante de cómo funcionaba el arma:
Algo de Bibliografía (paso de poner los tochos en alemán del s. XVIII y XIX que se pueden consultar en archive.org).
http://www.beemans.net/Austrian%20airguns.htm
https://www.armas.es/foros/armas-de-air ... ark-945216
La cosa queda así:
Albertopus, 19
Gaspacher, 14
Xenophonte, 11
Hlodowig, 7
flanker33, 3
carlos perez llera 2
De Güiner 2
Nobunaga, 2
ALMIRANTE BEATTY, 1
reytuerto, 1
Tu turno, estimado flanker.
Saludos.