Retomando el año 189:
Entran en funciones los cónsules Marco Fulvio Nobilior y Cneo Manlio Vulso.
FC:M. Fulvius M.f. Ser.n. Nobilior , Cn. Manlius Cn.f. L.n. Vulso
Los cónsules plantean el reparto de provincias. Se decide que sortearan Etolia y Asia. Al que le fuera asignada ésta última debería de hacerse cargo del ejército de Lucio Cornelio Escipión y, como complemento, podría reclutar 4.000 infantes romanos y 200 jinetes, y 8.000 aliados y latinos de infantería y 400 de caballería. Al que le tocara Etolia se le autorizaba el reclutamiento, como complemento, de el mismo número de tropas que a su colega. Este cónsul también debía equipar y llevar con él las naves que habían sido reparadas y construidas el año anterior. Tendría como misión, aparte de llevar la guerra contra los etolios, pasar a la isla de Cefalania.
Etolia le corresponde en suerte a Marco Fulvio y Asia a Cneo Manlio.
Mientras en Asia se había desarrollado la guerra contra Antíoco, los etolios no habían permanecido quietos. Atamania, tras la expulsión de Aminandro, estaba ocupada por una guarnición macedonia. Aminandro, recabando ayuda en Etolia, logró sublevar las plazas de Heraclea, Tetrafilia, Teudoria y Argitea. Envía misivas a las otras ciudades de Atamania y los macedonios acaban siendo expulsados de casi todas, a excepción del fuerte de Ateneo (al E. de Argitera, en dirección a Gonfos), situado junto a la frontera de Macedonia.
AtamaniaEl rey Filipo intentó sin éxito recuperar las ciudades perdidas.
Una vez recuperado su reino, Aminandro envía embajadores a Roma y a los Escipiones, que se habían quedado en Efeso tras la batalla de Magnesia. Solicitaba la paz y se disculpaba de haber recuperado su reino por mediación de los etolios.
Mientras tanto, los etolios siguen con su campaña militar. Desde Atamania marchan contra Anfiloquia; después de tomar la ciudad se apoderan de Aperancia (ésta nunca había pertenecido a Etolia).
Viendo la debilidad de Filipo para hacerles frente, los etolios planean apoderarse de otras ciudades cuando les llega la noticia de que el cónsul Marco Fulvio había desembarcado en Apolonia y discutía con los epirotas el lugar más conveniente para iniciar los combates. Los epirotas proponen atacar Ambracia, que se había unido a los etolios; como argumentos le pesentan al cónsul la situación de la ciudad, rodeada de llanuras despejadas que propiciarían un combate fácil en el caso de que los etolios acudieran en su defensa y, por otra parte, al pie de las murallas discurría el río Aretonte, que era navegable y útil para trasportar material de asedio y suministros. Con estos argumentos, Marco Fulvio emprende la marcha a través del Epiro.