Los tigres, desde luego, habían sido una sorpresa muy desagradable para los aliados. Sin embargo su uso había sido muy inadecuado. En Kasserine el AK, pese a las peticiones de Rommel, no tuvo apoyo de los carros pesados, ya que Arnim los estaba atesorando para su propia campaña. Oigamos lo que expone Rommel de ese asunto.
"… Me sentía particularmente furioso al ver como los escasos tigres de que disponíamos en África, que me habían sido negados para nuestra ofensiva en el sur, fueron lanzados al ataque por un valle pantanoso donde su gran ventaja, el enorme alcance de sus armas, era inútil. Los carros pesados quedaron rápidamente inmovilizados en el barro donde fueron inmovilizados por el fuego enemigo. De los 19 disponibles se perdieron 15. Pasó lo mismo con los demás carros que fueron lanzados por ese estrecho valle, de los que gran número fue destruido por los ingleses. Di órdenes al 5º ejército de frenar inmediatamente la ofensiva pero siguieron en las mismas condiciones hasta después de mi partida de África. Colina tras colina fueron machacados y la imagen que emergía era la de la misma rígida táctica que se nos había hecho tan familiar en las batallas de desgaste de la Gran Guerra…"
SIn embargo los tigres habían combatido bastante bien teniendo en cuenta la absurda situación táctica en la que se habían metido los alemanes. Se notificaron unos 300 carros aliados destruidos por un total de 33 tigres perdidos. Incluso reduciendo la cifra en un tercio nos da un respetable baremo de 6 carros aliados por cada tigre perdido. Los Tigres actuaron en todo momento con el apoyo de los Pz III.
Como recordaréis la estructura D autorizaba el uso de carros Pz III (ahora considerados como carros ligeros) y tanto el 501 sPzAbt (que inició la campaña el 23 de noviembre) como el 504 (que le reemplazó el 17 de marzo) emplearon sus Pz III como apoyo de fuego, protección contra la infantería, municionamiento, transporte de reemplazos, evacuación de heridos… Sin embargo los Pz III demostraron ser muy vulnerables en las duras condiciones de batalla del 43.
La falta de un recuperador de tigres adecuado fue especialmente sangrante. Los sPzAbt disponían en 1943 de vehículos de recuperación de 18 tn (semiorugas del modelo SdKfz 9) pero para remolcar un tigre eran necesarios a eces hasta tres de esos vehículos, y en condiciones de combate eso era casi imposible ya que se trataba de máquinas de chasis abierto sin protección alguna y en consecuencia muy vulnerables. La mayoría de los carros perdidos no fueron destruidos sino inmovilizados. Esto forzó a la destrucción por sus tripulaciones de carros que podrían haberse reparado sin dificultades ya que, como hemos dicho antes, los tigres resistían muchísimo castigo antes de considerarse irrecuperables.
Vehículo de recuperación SdKfz 9

Se dio el caso, asombroso, de que un Tigre fue capturado por dos daimler dingo (todo terreno de cuatro ruedas, armados con un humilde dos libras) al estar inmovilizado y no poder su tripulación mover la torre manualmente lo bastante rápido como para destruir a los veloces coches ingleses.
La logística fue también una pesadilla y la única forma de reparar los tigres que se retiraban averiados era canibalizar los que estaban más allá de reparación. Eso, unido a las continuas peticiones para emplear los tigres en zonas puntuales, lo que implicaba no sólo la fragmentación de la unidad sino largas marchas que dejaban los carros fuera de servicio) y a las duras condiciones del terreno y el clima (los tigres habían sido equipados de acuerdo a los estándares de los vehículos del AK, pero Túnez era muy diferente del desierto) redundó en que la tasa de operatividad de los tigres de ambos sPzAbt fuera muy baja.
Un tigre capturado por tropas US. El extraño escudo cilíndrico tras la bocacha sólo aparece en imágenes de Túnez y parece ser algún tipo de protección

El único momento en que se pudo reunir una fuerza adecuada y concentrada fue en el ataque contra Beja el 26 de febrero. El 501 sPzAbt fue capaz de desplegar 14 tigres en apoyo de Von Arnim (no 19, como erróneamente apuntó Rommel, al que seguramente se le habían ocultado los problemas del 501 sPzAbt ya que no estaba asignado a su PzGr) y, como ya sabemos, se usaron en un terreno cuyas características recuerdan mucho al de su estreno en Leningrado.
El 504 sPzAbt ya sólo pudo luchar a la defensiva, y su mayor tasa operativa fue de 17 tigres en un día concreto (4 de abril) siendo la media de 11 (la mitad de su fuerza).
La táctica seguida por los angloamericanos contra los tigres fue esquivar el combate directo con carros y aprovechar su superioridad de artillería de campaña mientras la infantería se protegía con campos de minas. Dado que el terreno era sobre todo de valles, las minas fueron el arma más útil para inmovilizar a los carros pesados y, desde las colinas, la infantería y la artillería literalmente los cubrían de metralla procurando impedir su recuperación. Así se perdieron la mayoría de los tigres ya que sólo cuatro unidades se perdieron por impactos directos que atravesaran el blindaje.