Los planes alemanes (II): Los objetivos
Un primer vistazo al mapa de Creta bastaba para darse cuenta de que la clave para dominar Creta consistía en apoderarse de la cara norte de la isla donde se encontraban los principales puertos, el terreno era más llano, y además, por donde discurría la principal (y mejor) carretera de la precaria red de caminos insular. Por tanto, los objetivos que debían tomarse estaban claros: era vital apoderase de los aeródromos (
Maleme,
Retimo y
Heraklion) y de los puertos situados en la parte septentrional de la isla,
La Canea y
Suda.
Sin embargo, la primera polémica surgió ya en la fase de planificación a la hora de definir las prioridades operativas.
Student, comadante de la 7ª division paracaidista, quería usar nuevamente la táctica que tan buen resultado había dado en Holanda, atacando simultáneamente los campos de aviación a
Maleme,
Retimo, y
Heraklión y el puerto de
Suda durante el primer día. Pero el general Löhr, que comandaba la operación, propuso la concentración de asalto en un sólo objetivo el campo de aviación de Maleme y la adyacente colina 107. Löhr arguyó que esto era preferible dado que advirtió que el transporte y apoyo aéreo disponible sería insuficiente para abarcar todos los objetivos simultáneamente.
Richthofen apoyó a Löhr arguyendo que, dada la escasez de aviones de transporte, no era posible abastecer a las tropas en todos los objetivos propuestos.
Finalmente,
Göring zanjó la polémica entre sus subordinados adoptando una solución de compromiso: se atacarían todos los objetivos, pero en dos fases sucesivas, con lo cual eliminaba la esencia de ambos planes, tanto el de Student como el de Lörh. Este deficiente concepto operativo, supuso un riesgo añadido para el éxito de
Merkur. Por otra parte, el plan final obligaba a la Luftwaffe a un sobreesfuerzo, al tener que hostigar a las fuerzas navales británicas además de apoyar a las fuerzas de tierra, añadiendo otro factor desfavorable para el éxito del asalto aerotransportado.
En cualquier caso, el plan definitivo de
Merkur, quedó dividido en 4 fases principales:

La primera fase consistiría en el bombardeo preparatorio, por parte de los aviones del VIII Fliegercorps, contra los principales puntos y objetivos de la isla, ataques que debían comenzar una semana antes del inicio de la operación.

Una vez ganada la superioridad aerea sobre Creta, el dia D, se lanzarían en paracaídas y aterrizarían en planeadores los hombres de la 7ª división paracaidista. Su objetivo primario sería hacerse con el control de al menos uno de los aeródromos principales de la isla.

La tercera fase contemplaba que, una vez asegurado un aeródromo, desembarcarían en tierra las unidades aerotransportadas de la 5ª división de montaña, que apoyarian a los paracaidistas para ampliar el perímetro en torno a los objetivos conquistados.

Finalmente, la cuarta fase de la operación preveía el desembarco de las fuerzas transportadas por vía marítima, reforzando a las unidades aerotransportadas para acabar con los focos de resistencia enemigos que quedaran en la isla.