Antecedentes
Las primeras ideas en torno a los kamikazes surgen a finales de 1944. El panorama no puede ser peor para Japón. Sus aviones embarcados han sido masacrados en las Marianas, hasta tal nivel que en Leite los portaviones servirían de cebo a los americanos. Tampoco se puede decir que la aviación terrestre esté en mucho mejor estado, las pérdidas en Guinea, malasia, Filipinas y China simplemente no pueden ser remplazados.
El testimonio de Haruki Iki nos da una idea de la situación. El 14 de Octubre de 1944 llegó a Filipinas con su escuadrón. Una unidad hermana, arribada el día anterior, ya había perdido a su comandante y la mayoría de los aviones. Por la noche era imposible encender un faro durante el mantenimiento de los aviones, ya que los cazas americanos no tardaban en aparecer. Renya Inoguchi, un oficial de la primera flota aérea, llegó a afirmar que no había nada más desmoralizante que el saber que el enemigo tenía una superioridad total.
Creación y primeras operaciones
En esta flota aérea sería donde aparecerían los kamikazes -viento divino-. en Octubre de 1944. Uno de los primeros sería el Rear Admiral Arima, comandante de la 26 flotilla aérea naval, mont en un Zero y desapareció con el objetivo de estrellarse contra un navio americano. No lo consiguio por poco. Su Zero se estrelló al lado de un portaviones. Otros 2 pilotos habían terminado de manera similar unos días antes.
Estos episodios llamaron la atención de muchos oficiales. A pesar de que Japón no podía hacer frente a la superioridad numerica americana, la mayor capacidad de sacrificio de los japoneses podía igualar las cosas. Entre ellos estaba el Vicealmirante Takijiro Onishi, comandante de la 5 Base Aérea en las Filipinas. En una reunión con el Capitán Inoguchi, su estado mayor y pilotos acordaron montar bombas de 500lb en cazas Zero. Entre las ventajas se podía contar el doble de alcance y mucha mayor precisión. Inoguchi propuso bautizar a la unidad como Shimpu, pero rápidamente se pasó al más conocido Kamikaze.

Tajikiro Onishi
El Alto Mando veía con muy buenos ojos la idea, ya que permitiría compensar la enorme ventaja material de los americanos. La idea del sacrificio final era popular entre los oficiales de la marina, que solían decir "En caso de dudar entre babor y estribor, hay que virar a la muerte". Lo mismo ocurría con los pilotos, la mayoría aceptaron la idea con entusiasmo, incluso algunos que estaban recien casados. El 20 de Octubre de 1944 se formó la primera unidad. Onishi se dirigió con estas palabras a los pilotos:
"Japón está en gran peligro. La salvación nuestro país está más alla de la capacidad de los ministros del estado, el alto mando y los humildes comandantes como yo. Sólo puede venir de animados [spirited] jóvenes como ustedes. Por lo tanto, les pido en este sacrificio en nombre de 100 millones de compatriotas, y rezó por vuestro éxito".
Al final la primera misión terminó siendo un fracaso, ya que no se avistaron barcos. Sin embargo al siguiente día, un Zero de otra base impactó en el crucero australiano HMAS Australia, provocando una treintena de muertos. Uno de los periodos más complicados para las Task Forces americanas comenzaba.
Los primeros éxitos llegarían el 25 de Octubre, cuando se hundió el St Lo. Un Zero, probablemente pilotado por le Lt Yukio Seki, se estrelló en la cubierta de vuelo, y estalló en uno de los hangares, donde había aviones que estaban siendo reabastecidos, causando un enorme incendio. Luego se produjeron otras 6 explosiones secundarias, que reventaron los depósitos de bombas y torpedos. El St Lo se hundió en media hora, llevando consigo a 113 tripulantes.
El resultado de los 55 ataques kamikazes entre el 25 y 26 de Octubre contra la Task Force 2 fue un éxito. Se hundi el St Lo y se alcanzaron otros 6 portaviones y otros 40 de varios tipos (5 hundidos, 23 gravemente dañados, 12 con daños moderados).
Para hacernos una idea de la efectividad a estas alturas de la guerra: en la batalla del golfo de Leyte, la marina japonesa, utilizando el grueso de sus unidades (1 portaviones, 3 portaviones ligeros, 9 acorazados, 14 cruceros pesados, 6 cruceros ligeros y 35 destructores) logró hundir 3 portaviones ligeros, 2 destructores y 1 buque de escolta. Sus pérdidas fueron +10000 muertos, un portaviones, 3 acorazados, 8 cruceros, 3 portaviones ligeros y 12 destructores.

USS Essex siendo alcanzado por un Kamikaze
Para los americanos todo ésto suponía un enorme problema. Los kamikazes no lograban hundir un barco individualmente, pero causaban enormes daños, y ponían fuera de combate un barco durante meses. Generalmente la defensa aérea lograba derribar la mayoría, pero siempre se terminaba colando 1 o 2, que causaba decenas o centenares de muertos. Los tripulantes de la época recuerdan como temían los días con nubes a baja altura, que no permitían reaccionar a la defensa AAA del barco. En las cubiertas del barco se vivía con mucha ansiedad. El testimonio de Emory Jernigan es revelador: "Primero se oía el tronar de los 5 pulgadas, luego el de los 20mm. Cuando los de 20mm recargaban tras 60 disparos durante un segundo sabías que la lucha estaba cerca y sólo podas aguantar".