Hacia la guerra.
Despues de la derrota de Dingane por la intervención Boer, el gobierno británico, aún sintiendose seguro respecto a Natal, empezó a preocuparse y mucho por lo que sucedía en la colonia.
Los Boers, (que de hecho eran subditos británicos), había llevado a cabo dos guerras agresivas sin motivo contra los nativos de la zona. Además, su trato hacia las tribus era visto desde la puritana Inglaterra como cruel y salvaje, contraviniendo directamente las leyes contra la esclavitud (no eran sólo aquellos mil Zulues, sino miles de Basutos y otros bantúes los que eran tratados como esclavos despues de expediciones punitivas). La administració Boer de Natal era un verdadero desastre y la estabilidad del area se veía precaria y aún más despues de otra gran expedición Boer de castigo contra los Bantúes, supuestamente para pacificarlos pero realmente para quedarse con sus rebaños y capturar nuevos esclavos.
Eso acabó de decidir a los Británicos y en Agosto de 1842 el 27th regimiento reocupaba Durban, donde fue sitiado durante tres semanas por los Boers, ahora en abierta rebelión contra la Corona. La llegada de refuerzos libero a los británicos e hizo huir a los Boers, que se marcharon de Natal hacia Orange y el Transvaal donde en 1847 y 1854 fundaron sus propias Republicas independientes.
La nueva colonia de Natal empezó a crecer y para 1857 ya vivían en ella más de cinco mil colonos británicos y, atención, más de 150.000 Kaffirs que habían huido de los territorios Boers.
Mientras tanto, los Zulues de Mpande mantuvieron su tratado con los británicos, que tambien lo mantuvieron por su parte y vivieron su propio estilo de paz, sólo rota por la sublevación de uno de los hijos de Mpande, Cetshwayo, que protagonizó una especie de guerra civil dedicada a eliminar a su hermano para así asegurarse la sucesión. Vencedor en esa mini-guerra, Cetshwayo cimentó aún más su poder acercándose a los ingleses pero, dándose cuenta de la sorda lucha entre Boers y Británicos, tambien le guiñó el ojo a los Boers para mantener un dificil equilibrio entre los dos. Una aplicación a lo Zulú del viejo "Divide y vencerás".
En 1872, Mpande murió y Cetshwayo subió al trono a los 45 años (una edad muy juvenil, se lo juro a ustedes

). Cetshwayo fue suficientemente inteligente como para conseguir que el Governador de la Colonia de El Cabo, Sir Teophilus Shepstone, acudiese a su coronación y le coronase rey en nombre de la Corona británica, asegurandose así Cetshwayo la amistad inglesa.
Cetshwayo no era tonto y no se fiaba en absoluto de los blancos, principalmente no se fiaba de los Boers y les tenía un importante odio, igual que toda su gente. Pero sabía mantener su status mientras se reforzaba. Porque, en el fondo, Cetshwayo quería revivir las glorias de su antepasado Shaka. Y, un poco, se veía algo forzado a ello desde el mismo interior de su reino.
Los Zulues, desde los tiempos de Shaka, vivían en un estado totalmente militar, hasta el punto de que los jovenes entraban a formar parte de un regimiento en cuanto alcanzaban su mayoría de edad (los 13 o 14 años). Jamás abandonaban ese regimiento y siempre vivían bajo disciplina militar, hasta el punto que no se podía casar y formar una familia hasta que demostraban (individualmente o regimentalmente) su valor en combate. Este método, de excelentes resultados en las épocas de expansión Zulú, era ahora un problema en plena paz puesto que los jovenes no veían futuro a una vida en la que no pudiesen demostrar su valor en combate.
La chispa que lo inició todo vino, como no, desde el lado Boer.
Los Boers reclamaron una parte del territorio Zulú, cerca del Blood River, que aseguraban les habia sido cedida por el rey Mpande. Cetshwayo lo negaba. A los Boers le dió igual y se establecieron allí. Cetshwayo pidió ayuda a los británicos para mediar en el conflicto.
Pero mientras este pequeño problema se decidía, una sublevación bantú en el Transvaal estuvo a punto de eliminar a los Boers de esa República. Estos llamaron en su ayuda a los Británicos, ofreciendose a confederar su República con la Colonia de El Cabo. Los británicos, que ya tenían muchos subditos ingleses viviendo en el Transvaal a causa del descubrimiento de oro y diamantes allí, decidieron que la confederación era mala idea y entraron en el Transvaal a terminar con la sublevación Bantú y, al mismo tiempo, a anexionarse la República, que pasó a formar parte de la colonia con la alegría de los británicos allí residentes y el consiguiente exodo de los Boers.
Pero esa anexión convirtió el problema del Bloor River en un problema británico, puesto que ahora eran sus subditos los que estaban ilegalmente en territorio de Cetshwayo.
El nuevo governador del Cabo, Sir Bartle Frere, se puso manos a la obra para solucionar el problema y encargó a una Comisión independiente el estudio de quien tenía razón sobre el Blood River: los Boers o los Zulues.
Para desencanto del Gobernador, la Comisión decidió que la razón la tenían los Zulues, lo que le puso en un serio aprieto. El Estado Libre de Orange, que ahora era la única república Boer independiente que quedaba y, por ello, con una importante población, amenazaba claramente con la guerra contra Inglaterra dependiendo de la decisión. Inglaterra presionaba a Sir Bartle Frere para que metiese a los Boers en razón y consiguiese de manera pacifica, la anexión del Estado libre de Orange para así formar un sólo país y poder, bajo las leyes británicas, acabar con el trato que los Boers daban a los indigenas y poder llevar la estabilidad a la región.
Y Sir Bartle Frere, cuya experiencia colonial era en India, en donde se había tratado siempre a los nativos con la suficiente amabilidad (amabilidad inglesa, claro) como para mantener al mínimo las rebeliones y haber creado una clase social puramente india, economica y culturalmente emergente, creyó que la única manera de conseguir eso mismo, que le exigía el puritanismo reinante en la época victoriana, era amansar a los Boers y anexionarselos mientras convertía a los Zulues en vasallos de Inglaterra.
Su solución fue contentar a Boers para atraerselos y acabar anexionándolos, usando el conflicto del Blood River como señuelo, mientras marcaba de cerca a los Zulues sujetándolos cada vez más a las leyes inglesas. De hecho, Sir Bartle Frere estaba más preocupado por el peligro que representaba un reino Zulú con 50.000 guerreros deseosos de guerra, bajo un rey expansionista, que por el peligro de 5.000 soldados Boers por muy bien armados y aguerridos que fueran, pero que actuaban movidos por conceptos europeos y con quienes se podía sentar a discutir condiciones económicas o legales.
Así que Sir Bartle Frere mantuvo en secreto el resultado de los estudios de la Comisión respecto a Blood River.
Y, mientras tanto, un cada vez más agresivo Cetshwayo, le ponía las cosas más dificiles.
Primero, una serie de peleas dentro de territorio Zulú entre miembros de diferentes regimientos, (supuestamente provocadas por la necesidad de los jovenes de demostrar algo en batalla para así ganarse el derecho a una familia), terminó con una fuerte represión por parte de Cetshwayo y la ejecución sumaria de varias docenas de guerreros. Eso provocó una protesta de Sir Henry Bulwer, el sub-governador de Natal, que le recordó a Cetshwayo que había sido coronado Rey en nombre de Su Graciosa Majestad y, por tanto, esas barbaridades quedaban fuera de lo que un rey civilizado podía hacer. Cetshwayo, muy ofendido por eso, respondió: "Por qué el Gobernador de Natal me habla sobre mis leyes? Voy yo a Natal a dictarle sus leyes? Aunque quiero ser amigo de los ingleses, no acepto que mi pueblo sea gobernado por leyes enviadas por ellos".
Para empeorar la situación, en Julio de 1878, dos de las esposas del jefe Zulú Sihayo, mujeres convertidas al cristianismo por misioneros ingleses, huyeron de Zululandia con sus amantes al ser descubiertas en adulterio. El pequeño grupo de fugitivos, (un par de docenas de personas), fueron perseguidos por tropas Zulues y capturados cuando ya estaban dentro de Natal, en territorio británico. Los perseguidos fueron devueltos a territorio Zulú y ejecutados inmediatamente despues de cruzar el rio fronterizo.
Esto provocó una nueva protesta británica, que exigió que se entregase a los autores de las ejecuciones. Y Cetshwayo se negó, aduciendo que las ejecuciones se habían realizado en territorio Zulú, bajo las leyes Zulúes.
Y entonces llegó el final.
El 11 de Diciembre de 1878, se mandó a llamar a emisarios Zulues para, por fin, darles a conocer el resultado de la Comisión sobre el Blood River.
Se les dijo que, efectivamente, la Comisión decidía que aquel era territorio Zulú. Pero que los Boers que decidiesen marcharse deberían de ser indemnizados por los Zulues y que los que decidiesen quedarse quedarían bajo la protección de la Corona. Pero, además, se exigía que se entregase a los ejecutores de las mujeres adulteras para ser juzgados bajo leyes inglesas, en menos de 20 días, y que los Zulues debían pagar 600 cabezas de ganado como multa por el cruce de fronteras. Además, en un nuevo plazo de 30 días, todas las ejecuciones sumarias sin juicio dentro de territorio Zulú debían de suspenderse; todos los Zulues debían tener derecho a casarse cuando quisieran con quien quisieran, sin necesidad de permiso del rey;los misioneros y los conversos no debían de ser molestados; un sub-gobernador Británico se instalaría en Zululandia para mantener estas normas; nadie podría ser expulsado de Zululandia sin permiso de este sub-gobernador y cualquier disputa que implicase a un europeo debería de ser decidida por el Rey Zulú y el sub-gobernador.
Al saber las noticias, Cetshwayo se preparó para la guerra, terriblemente enfurecido y ofendido. Aún aceptó entregar las cabezas de ganado y a los asesinos de las mujeres, si se le daban más de 20 días para ello. Ni respondió respecto a las otras peticiones. Los británicos le dijeron que el plazo terminaba exactamente cuando se había dicho. Cetshwayo ya no respondió a ese último mensaje.
Aunque la persona que más se sorprendió, alarmó y montó en cólera, fue Sir Michael Hicks Beach, el Secretario Colonial en Londres. Inmediatamente envió una orden exigiendo que no se empezase ninguna actividad militar contra Zululandia y reclamó a Sir Bartle Frere que le exlicase el por qué de esa política agresiva sin su permiso. Parece ser que estuvo a punto de reemplazarle en el cargo. Pero los mensajes entre Londres y El Cabo tardaban demasiado y las ordenes en contra de la guerra de Sir Michael Hicks nunca llegaron a tiempo. El recibió las noticias el 2 de Enero de 1879 mientras que el 11 de Enero, las tropas bajo el mando de Lord Chelmsford cruzaban la frontera con Zululand.