¿Ves que fácil?
Georgios Hatzianestis, o Hadjianestis o Hazienatis. Tte. General durante las Guerras de la Independencia turca.
Los griegos estaban metidos en plena lucha política, la Schima nacional, entre dos tendencias: los venizelistas y los realistas. La disputa partía de las diferencias entre el rey Constantino I y su antiguo Primer Ministro Venizelos, que no se llevaban bien desde los tiempos en que Venizelos era Gobernador de Creta y el rey, entonces príncipe, tonteaba a la cabeza del ejército. El rey era afín a la causa de los Imperios Centrales y el segundo a los Aliados durante la I Guerra Mundial. El enfrentamiento entre ambos se agudizó durante la Guerra, hasta forzar la primera abdicación del rey.
A finales de 1920 el rey había vuelto al poder y Venizelos estaba fuera del Gobierno. Los griegos habían ocupado el año anterior parte de Asia Menor, extendiéndose desde Esmirna con el sueño de tomar todas las zonas con presencia de población griega. Con Constantino a los mandos de nuevo, hubo un inmediato relevo de los mandos en el Ejército. Fueron destituidos los veteranos de la I Guera Mundial y fueron reemplazados por personal leales a Constantino.
La verdad es que los responsables del Ejército griego en Anatolia no tuvieron un destino brillante.
El primero, con el que los griegos llegaron casi a las puertas de Ankara, el Papoulas terminó sus días fusilado décadas después de la guerra.
El segundo fue Hatzianestis, quien tuvo el mando del ejército en Turquía pocos meses, desde mayo a finales de agosto de 1922 y fue incapaz de frenar la ofensiva turca que terminó echando a los griegos al mar. El nombramiento de Hatzianestis erizó el vello de más de uno, no tanto debido a la falta de peso militar del general, sino debido a las muestras previas de desequilibrio mental del general. Pero la lealtad probada al rey valió más que la objeciones al nombramiento. Hatzianestis quiso dirigir a sus tropas cómodamente desde un yate en Esmirna mientras los turcos se reorganizaron para la ofensiva. Las severas derrotas que sufrieron los griegos llevaron a la dimisión de Hatzianestis a finales de agosto.
Debió haber un tercero, el general Trikoupis, pero tuvo la mala fortuna de ser hecho prisionero por los turcos tras la batalla de Dumlupınar a finales de agosto, antes de que el mismo Trikoupis tuviera conocimiento del ascenso. Así los griegos se quedaron sin liderazgo, ya que Hatzianestis continuaba nominalmente al mando de las tropas, pero con un papel efectivo nulo.
El cuarto, al mando desde el 24 de agosto de 1922, fue el general Polymenakos. Se había opuesto al nombramiento de Hatzianestis y había dimitido del Ejército meses antes como rechazo a la manera que tenía el gobierno de llevar la Guerra. El hombre no tuvo tiempo más que para organizar la retirada total de las fuerzas griegas de Anatolia y de ver como ardía Esmirna.
Juicio y muerte:
Los griegos estaba hartos de la gestión de la Guerra y de la enorme crisis económica. Cayó el Gobierno de Protopapadaki, que fue sustituido por Triantaflagos. Sin embargo, esto no salvó al rey Constantino.
Con el ejército retirándose a las islas del Egeo, estalló el Movimiento venizelista revolucionario del 11 de septiembre con el levantamiento militar en Chios y Lesbos con el apoyo de unidades de la Armada. En Atenas apoyó el golpe el general Pangalos quien se dedicó a arrestar a varios políticos realistas. La gente salió a la calle contra el rey. El 13 de septiembre, cuando los revolucionarios se acercaban a Atenas, abdicó por segunda vez el rey y salió hacia Italia. Lo sustituyó su hijo Jorge II y se formó un Comité que tomó el poder.
El 14 de septiembre fueron arrestados Hatzianestis y varios políticos. Entre ellos, el ex-primer ministro Gounaris y su sucesores Protopapadakis y Stratos, además de dos ex ministros civiles de Asuntos Exteriores y de Gobierno y dos ex-ministro militares con Gounaris, el contralmirante Gouda y el Tte. General Xenophon Stratigos.
Parte de los revolucionarios querían pasar por las armas inmediatamente a los arrestados. Hubo una enorme manifestación en Atenas el 9 de octubre para pedir la cabeza de los detenido. Por el contrario, las potencias europeas presionaban para suavizar las condiciones de los detenidos y para que tuviera, si era posible, un juicio justo.
El 13 de octubre se dictó un decreto para constituir un tribunal militar especial para juzgar a los responsables de la "catástrofe nacional". El 31 de octubre se inició el juicio que duró dos semanas. Hatzianestis no reconoció ningún fallo ni haber dado nunca la orden de retirada de las líneas de defensa. La única autodefensa que adujo el general fue que: "la única vergüenza es haber comandado a un ejército de desertores".
El 15 de noviembre, a las 10:30 se leyó la sentencia. Fueron condenados a muerte todos los encausados menos el contralmirante Goudas y el general Stratigos, quienes fueron condenados a cadena perpetua.
El general sentado en el extremo derecho, junto al resto de procesados en el Parlamento griego convertido en sala de un tribunal:
Aquí, dando la espalda al fotógrafo:

La ejecución de las sentencias a muerte fue inmediata y casi clandestina. A los condenados se les notificó la sentencia, fueron atendidos por un sacerdote ortodoxo y tuvieron un momento para ver a sus familiares. Los revolucionarios más moderados pidieron que los prisioneros tuviera derecho a una revisión de la sentencia y el Reino Unido presionó enormemente a favor de los enjuiciados.
Sólo unos pocos periodistas fueron testigos de las ejecuciones. Se dispone del testimonio de Fokos Kountourioti, que tuvo el olfato de seguir de lejos a un teniente de artillería hasta el lugar secreto, una instalación militar en Goudi, donde tuvo lugar la ejecución bajo la supervisión del coronel Vovolin, Director del Departamento de Seguridad. A las 11 llegaron los condenados. Protopapadakis era el más animado. Después de unos momentos de confusión para decidir dónde deberían ser fusilados. Hatzianestis estaba calmado y prestando atención a lo que ocurría. Ningún condenado quiso un último deseo ni que se les vendara los ojos.
Entrado el siglo XXI el gobierno griego anuló la condena a los procesados... un pelín tarde.
El consenso entre los coetáneos del general, moderados o radicales, fue que el juicio fue un paripé sin seguridad jurídica, pero fue necesario para salvar a la Patria. Fueron sacrificados por el Bien de la Patria.
Cosas curiosas:
- Hatzianestis estaba como una auténtica cabra. Con alguna frecuencia se creía muerto y, por lo tanto, no salía de la cama ni contestaba a lo que se le decía. Otras veces estaba convencido de que tenía las piernas de cristal por lo que temía echar a andar.
- Sin embargo, estuvo a punto de tener suerte y de ser salvado por los británicos. Su hermana Catalina era la viuda del diplomático Lord FitzGerald Law, primo del Primer Ministro británico Bonar Law. Hizo lo imposible para liberar a Hatzianestis, pero la rápida ejecución de la sentencia lo imposibilitó. El Foreign Office había mandado al capitán Sir Gerald Talbot al frente de un buque de la Navy a presionar al gobierno griego: si ejecutaba a los reos, el Reino Unido dejaría de apoyar las posiciones griegas en las negociaciones de Lausana y no le daría más préstamos. Talbot llegó a la capital horas después de haber sido ejecutados los condenados.
- La crisis greco-tuca fue también una de las causas por la tumba política del Primer Ministro David George Lloyd. Entre otros problemas no pudo superar la crisis de Chanak. Decidió apoyar a los griegos contra los turcos y controlar una franja de terreno en Turquía, pero los entonces Dominions de Canadá y Australia se negaron a hacer más esfuerzos de guerra. Tampoco lo hizo Sudáfrica. Sólo contó con el apoyo de Nueva Zelanda.
- Hubo un condenado más por los revolucionarios: el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca, hermano de Constantino, quien había tenido puestos de responsabilidad durante la Guerra contra los turcos. Tuvo la fortuna de estar en Corfu durante la revolución. Fue juzgado por el mismo tribunal días después de la ejecución de los 6. Fue también hallado culpable de alta traición, con la atenuante de que carecía completamente de experiencia militar para mandar tropas. Inicialmente fue condenado a muerte, pero se conmutó la pena por el extrañamiento perpetuo de Grecia. El príncipe salió de Grecia con el capitán Talbot hacia el Reino Unido. Este príncipe tenía un hijo... el futuro Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo.
El príncipe en su propio juicio:
Así que la clasificación es esta:
Albertopus 2
Apónez 1
reytuerto 1
Gaspacher 1
Tu turno, estimado Apónez.