Os copio un artículo del suplemento Crónica, del diario El Mundo de este domingo, que me parece interesante para que los foristas que no viven en Cataluña pulsen la realidad de la heterogenea composición social del secesionismo, que a algunos les cuesta comprender.
La Cuadrilla de Oriol JunquerasVecinos castellanohablantes de Sant Vicenç dels Horts, el municipio dell que el republicano es alcalde, difunden el independentismo en barrios donde no había calado.J. Ribalaygue / St. Vicenç dels HortsLolo Calero es de Badajoz , natural de Malcocinado, merengue, forofo de la selección española e independentista declarado. Lolo luce zamarra del Real Madrid y senyera, y aún confía en remontar 11 puntos al Barça. Es seguidor de Oriol y vecino de St. Vicenç dels Horts, el municipio del extrarradio barcelonés del que el flamante hombre fuerte del Parlament es alcalde. El madridista no ve incompatible enarbolar la estelada y celebrar las victorias de la Roja con la elástica de Sergio Ramos.
Lolo llama al pueblo “San Vicente”, como muchos otros de una población castellanohablante, conversos al soberanismo de la mano del líder republicano y misioneros en Español de ERC en barrios donde el nacionalismo se recibía con recelo. En dos años, los de Junqueras han pasado de estancarse en 650 votos a multiplicarse hasta los 3107, superando a todos los demás en la localidad. “Hace cuatro años no era independentista. Quizá no teníamos tantos problemas. Con la que cae, todos deberíamos serlo. A lo mejor nos van a tratar mejor si nos separamos de España”, cree.
“El Lolo ha arrancado mil votos para Esquerra”, le avala su hermano, Maxi Calero, comunista con gracejo, un federalista que otea en la independencia la liberación de una Cataluña a la que ve apaleada por una madre pérfida. “La gente de por allí abajo está súper españolizada. Hay quien no lo comprende. Les digo que sus hijos también se les independizarán”, compara, sardónico.
Aunque con credenciales ajenas a las del catalanista prototípico, los hermanos Calero sólo son una muestra de los escuderos que expanden en la calle el “nuevo país” al que Junqueras invita. Atraídos a la política local por un renovado proyecto de izquierdas que desplazó a un PSC anquilosado en el Ayuntamiento de Sant Vicenç, la cuadrilla sin raíces cuatribarradas que escolta al presidente republicano es extensa, una pandilla de motes socarrones que Junqueras exhibía, entre orgulloso y divertido, en los mítines: Pepe Trancas, Jaime el facha, el gitano sin dientes, el chino Michael, el vicepresidente de la compañía rociera…
“Esa gente es la que cuelga nuestros carteles, la que se rompe la cara por nosotros”, los ensalza el candidato a centenares de kilómetros del área metropolitana de Barcelona, donde más chocante podía sonar defender el Estado catalán en castellano. Los vecinos seguidores de Junqueras actuaban, en cierta forma, de teloneros. Les grabaron un vídeo en el que ofrecían razones a favor de la independencia.
Manolo Ortega también se ha rendido al alcalde. Ex militante de UPyD, Junqueras lo citó a menudo: “Si he convencido al ex presidente de UPyD en de Sant Vicenç, ¿cuántos votos no conseguiréis vosotros?”, espoleó el aspirante a las bases, antes de arrebatar la segunda plaza a los socialistas. El paso de Ortega por las filas de Rosa Díez fue fugaz, frustrado al intentar articular una alternativa en la población, en la que medró el mandamás de ERC con Junts, una coalición de independentistas e izquierdistas desencantados.
“En Junts, me he dado cuenta de que la independencia no es el coco. Y Oriol trabaja codo con codo con la gente. Se hablaba que si nos mirarían mal por hablar en castellano pero, ¿qué ha dicho Oriol? Que también es lengua de aquí”, argumenta Manolo, que acabó por unirse a Junqueras cuando el Consistorio se volcó para salvar del cierre a la fábrica en la que trabajaba, Fercable, con un centenar de empleados.
“No estamos en contra de España, sino de esa política en la que nosotros somos los malos. Gobierne quien gobierne, todos quieren sangrarnos”, se extiende Ortega. Manolo admite que, dando cobertura a un programa progresista en Sant Vicenç, se ha arrimado al soberanismo, sin renunciar siquiera a identificarse con España: “Tendremos lo mismos lazos, pero llega un momento en que toca decidirse. ¿Nos lleva a algún sitio continuar en España? Me sigo sintiendo Español, pero debo llegar a final de mes”.
“Hemos roto mitos”, opina Paco Rodríguez, independentista de siempre, de ascendencia granadina y nieto de una víctima de la Guerra Civil. “Lo que ha dejado a muchos políticos fuera de juego es que haya gente que no sea independentista por sentimiento, sino que ha llegado a través de la razón”, reflexiona.
“Es que los ministros de ahora lo ponen a huevo, son de la derecha rancia”, suelta Maxi, mientras Manolo afila un argumento más: “Lo que ha hecho que mucha gente votara a Oriol en San Vicente ha sido que, si resuelve los problemas, ¿qué más da que esto sea España o Cataluña?”.
Como podéis observar hay entre el secesionismo un cantidad, no sé si grande pero en todo caso creo que significativa, de votantes de izquierdas que hasta estos últimos comicios autonómicos solía votar a partidos más o menos "estatales" -como se dice aquí-, como el PSC, ICV e incluso UPyD.
Personalmente soy de la opinión de que a buena parte de ellos, aparte de lo afectados que puedan estar por la crisis, lo que más les puede es el sectarismo, que unido al ya proverbial relativismo moral de buena parte de la izquierda, les hace apuntarse a lo que sea que a ellos les parezca que funcione en cuanto gobierna el PP. Aunque también queda patente que hay otras causas de tipo socioeconómico, como el interés de Junqueras por el caso de la fábrica donde trabaja el ex UPyD, o simplemente el creer a pies juntillas en la propaganda que proclama el
"espoli espanyol".
En fin, sin menoscabo de lo que es su libérrima decisión, a mí no me parecen otra cosa que los típicos tontos útiles. Eso sí, absorbidos por la sin duda atrayente personalidad del candidato de ERC.
Saludos.