agualongo escribió:Por otro lado, ¿fue el único que murió en aquella escaramuza del 1º de junio de 1879?
No, murieron otros dos hombres en la acción pero el oficial al cargo de la seguridad de Luis Napoleón escapó ileso. De hecho, todo el grupo escapó a gran velocidad incluyendo los dos hombres que murieron. Uno de ellos de un disparo por la espalda.
Napoleon IV estaba de patrulla con un pequeño grupo de seis hombres y un oficial, por una zona que se creía completamente libre de elementos hostiles. La verdad es que Lord Chelmsford vivía agobiado por el hecho de tener a Luis Napoleón entre sus tropas. Bastantes problemas tenía ya el hombre para, encima, sufrir la tensión de tener a un personaje de la importancia política y diplomática del hijo de Napoleón III. Por esa tensión, Chelmsford había ordenado que Luis Napoleón sólo saliese de patrulla si iba acompañado al menos de un oficial y una escolta de doce hombres. Y, aunque había acordado con Luis Napoleón que le trataría como a un oficial más, sólo aceptaba que este participase en misiones "seguras".
Aquel día, por el motivo que fuese, la patrulla salió solo con seis hombres en lugar de 12 y siendo el oficial al cargo el teniente J.B.Carey, amigo personal de Napoleón IV.
El grupo patrullaba cerca de un riachuelo y habían desmontado para beber y abrevar sus monturas cuando les sorprendió una descarga de fusilería. Una treintena de Zulues apareció de pronto. Los caballos de la unidad, asustados por el fuego, se encabritaron, lo que provocó una cierta confusión al tiempo que los zulues cargaban.
Los británicos intentaron montar y huir, con la mala suerte de que uno de ellos cayó del caballo en la huida y fue rematado a lanzazos. Otro perdió su carabina en la huida y volvió a recogerla. Ese individuo relata que vió como Luis Napoleón intentaba montar en su caballo, este se desbocaba y, después de un intento de monta, le tiraba al suelo justo en el instante en que se acercaban cargando siete zulues. Luis Napoleón se levantó, desenvainó su espada (nada más y nada menos que la espada de su tio-abuelo, Napoleón Bonaparte) y sostuvo su pistola con la mano izquierda. Estúpida acción, con perdón. Disparó dos tiros con su mano mala y falló. Una lanza arrojada se le hundió en un hombro y, según la narración del sargento Le Tocq, se arrancó la lanza y volvió a disparar, fallando de nuevo. Otra lanza se le clavó en el pecho y los siete zulues le rodearon, rematandolo no muy rapidamente.
A la vuelta, el oficial al mando de la patrulla se encontró con la responsabilidad del desastre. Se le hizo una corte marcial y se le consideró culpable de "cobardía ante el enemigo estando al mando de la escolta del Príncipe Imperial" dado que "se alejó galopando, no habiendo intentado organizar la escolta o de otras maneras defender al Príncipe".
El Teniente Carey fue mandado a Inglaterra para que se le decidiese sentencia pero allí se encontró con que la Emperatriz Eugenia, madre de luis Napoleón, pidió publicamente que se le perdonara y se lo rogó a la Reina Victoria. De tal manera, Carey fue readmitido en el ejército sin cargos aunque luego su historia se complicó con unas cartas absurdas que se empeñó en enviarle a la Emperatriz Eugenia que terminaron por provocar que fuese destinado a Karachi, donde murió de peritonitis en el 1883.