De la caballería. Sigo creyendo que la multiplicidad de tipos acaba siendo contraproducente. El ejemplo del Leopard 2 no es válido, pues en este escenario no hay capacidad para producirlo. Sin embargo, se está saltando directamente a armamento propio de las guerras napoleónicas o incluso posterior. Como la artillería de bronce comprimido (que realmente apareció en la segunda mitad del XIX), los mosquetes de chispa con bayoneta (pues en las guerras de Napoleón se peleó con armas diseñadas en el siglo anterior; los famosos “Brown Bess” y Charleville empezaron su carrera a principios del XVIII), las primeras armas rayadas, incluso primitivos revólveres. No tiene sentido atenerse a tácticas del XVII con armas mucho más potentes.
A fin de cuentas la caballería es un arma muy cara, tanto por la remonta (ya que reponer la cabaña cuesta bastantes años) como por la formación del jinete. Es un arma muy vulnerable, sobre todo por el animal. Además resultó fundamental durante todo el siglo XIX: aunque su papel en el campo de batalla fue disminuyendo (incluso en la época napoleónica pocos combates fueron decididos por la caballería; el principal, Marengo, pero no muchos más) resultaba crucial en la exploración y en la explotación.
Siendo un arma cara y vulnerable (como hoy día los carros de combate), lo ideal es maximizar su empleo. Cuantas más cosas pueda hacer una misma unidad, mejor. Teniendo en cuenta que muchas de esas cosas (exploración, apantallamiento, forrajeo, explotación) no son realmente muy diferentes, y no veo la necesidad de tener tantos tipos para hacer cosas que sustancialmente son similares. De la misma manera que en la infantería desaparecieron los múltiples tipos del XVII para acabar teniendo solo infantería de línea, ligera, y los cuerpos de zapadores e ingenieros, desapareciendo los especializados desde piqueros hasta granaderos, lo mismo con la caballería. Sigo creyendo que una caballería ligera (se llamen húsares, ulanos, o lo que sea) bastará. Por cierto, recordemos que el origen de los húsares estuvo en Hungría y luego Polonia que ahora son aliadas.
Sobre la caballería pesada, entiendo su necesidad en una época en la que las armas de fuego tenían tan pobre rendimiento (las de los otros, que es de esperar que las de los españoles mejoren sobre la marcha). Lo malo es que esa sí es una unidad muy cara porque requiere caballos de mayor talla, y que va a durar dos telediarios. De acuerdo, las corazas de los coraceros hasta pueden detener balas de mosquete a distancias medias, pero es que el fusil rayado está al caer (y si no es así es que Don Ignacio, Don Pedro y Don Diego no se están dedicando a lo que importa, la Revolución Industrial, sino a componer villancicos

En esa línea, lo que los observadores europeos viesen en la Guerra de Secesión lo que muestra en realidad es cuanto amaban a las tradiciones y a sus caballos. Porque ya en la Guerra de Secesión hubo pocas cargas exitosas, y en lo sucesivo, se cuentan con los dedos de una mano. Como curiosidad, el sable no fue abolido por el US Army como arma de caballería hasta 1934, y en 1937 el general Herr abogaba por su reintroducción y decía que no se podía sustituir el eficaz caballo por unos artilugios sin probar llamados tanques.
En todo esto, la lanza. Nadie duda que pueda ser útil en determinadas situaciones. Pero se corre el riesgo de sufrir el síndrome del “arbolito de Navidad”, es decir, ponerle tantos adornos que al final se caiga. Hay que tener en cuenta que el peso máximo que puede llevar un caballo (o su jinete, que a veces hasta desmonta) está limitado. Si le damos al jinete su sable, un par de pistolas o un revólver cuando haya, una lanza que viene bien, una carabina para luchar desmontado, la munición, la coraza, ropa de abrigo, las provisiones para varios días, etcétera, acabamos teniendo que llevar un segundo caballo para que cargue todo. La lanza aunque pueda tener ventajas resulta muy engorrosa, y en su lugar me parece mejor (por un peso similar y menor engorro) una carabina o un revólver.
Queda el tercer tipo de caballería, la infantería montada. En teoría se lleva muy poco con la caballería ligera salvo por llevar carabina (que muchas veces los otros tipos también tienen) pero hay una diferencia clave, creo yo: no se precisan animales de la misma calidad. Los caballos se van a usar para desplazamientos más o menos rápidos pero no para cargas ni para choques con otras caballerías (en lo que la calidad del animal es clave), y tampoco los jinetes necesitan saber dominar tanto su montura. Incluso se podría tener tropas de este tipo montadas en mulos en lugar de caballos. Dado que es un tipo de caballería más barato y fácil de formar, y muy útil, vale la pena que forme un tipo aparte. La idea sería emplear esas tropas no tanto en las batallas campales, sino como apoyo a la caballería ligera (junto con artillería a caballo). Además esa caballería puede hacer muchas funciones de la caballería ligera (como el forrajeo).
En resumen, sigo creyendo que se precisan tres tipos de caballería:
– La más barata y menos preparada pero también más numerosa: infantería montada (dragones, carabineros o lo que sea).
– Caballería ligera para la mayor parte de las funciones.
– Una fuerza reducida de caballería pesada, que además es a extinguir.
Saludos