giallo escribió:Hola amigos foristas,
Me registre en ese foro para profundizar acerca de la historia militar aquí les dejo mi primera serie de dudas
¿La presencia militar española en Filipinas era insuficiente?
¿Cuántos soldados españolas se encontraban en la isla?
De esos saldados ¿Cuántos eran nativos integrados al contingente español?
¿Sin la intervención estadounidense España hubiera logrado derrotar a la insurrección?
Esto es lo que menos tengo claro. Según lo que he leído los independentistas tuvieron importantes victorias y controlaban el campo mientras que el ejército español con estrategia defensiva logró defender a la grandes ciudades pero estaba bajo continuó asedió sin salida pese a que logro exiliar a los líderes filipinos.
¿Qué tal fue el desempeño de las fuerzas españolas en comparación con lo hecho en Cuba?
Agradezco la aclaratoria.

FUERZAS DEL EJÉRCITO DE FILIPINAS (permanente):
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7 Regimientos infantería de dos batallones, con oficialidad mayoritariamente española y tropa nativa: Legazpi núm. 68, Iberia núm. 69 Magallanes núm. 70, Mindanao núm. 71, Visayas núm. 72, Joló núm. 73 y Manila núm. 74.
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Batallón disciplinario, tropa indígena.
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Regimiento de Caballería número 31, tropa indígena (en plantilla 470 hombres, más los oficiales).
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Escuadrón expedicionario de caballería número 1, tropa peninsular.
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Regimiento de Artillería de Plaza, tropa europea.
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6º Regimiento de Montaña, tropa europea.
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Batallón de Ingenieros, tropa en buena parte nativa.
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Guardia Civil, tercios 20, 21 y 22. Tropa nativa.
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Cuerpo de Carabineros de Filipinas. Tropa nativa.
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Administración militar: Brigada de transportes a lomo.
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Cuarta brigada de sanidad militar.
EJÉRCITO EXPEDICIONARIO:
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15 Batallones de Cazadores Expedicionarios núm. 1 a 15, personal totalmente europeo (1.400 hombres en plantilla cada uno).
ARMADA:
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Infantería de Marina: dos regimientos con un total cuatro batallones, 90 jefes y oficiales y 2.152 de tropa.
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Marinería: Teóricamente unos 2.500 (más los oficiales).
MILICIAS Y VOLUNTARIOS:
Habría que añadir en 1898 la existencia de
unidades de voluntarios, formadas con personal de origen europeo (hubo algunas de indígenas leales, como los Papangos), que fueron de alguna utilidad en el sitio de Manila. Se contaba además con las
Milicias Voluntarias Filipinas, una apresurada medida de defensa ante la invasión norteamericana que pretendía movilizar a la población indígena, pero que resultó desastrosa ya que se pasaron al lado insurrecto en cuanto empezó la rebelión y desequilibraron la balanza.
Fuerza teórica:
Infantería: Siete regimientos de línea y quince batallones de cazadores expedicionarios, 833 jefes y oficiales y 31.517 de tropa.
Caballería: Un regimiento de Lanceros y un escuadrón expedicionario: 43 jefes y oficiales, 614 de tropa y 375 caballos.
Artillería. Un regimiento de plaza, uno de Montaña, Obreros de la Maestranza y Remonta: 65 jefes y oficiales, 2.268 de tropa y 104 caballos.
Ingenieros: Un regimiento con 31 jefes y oficiales y 1.260 de tropa.
Guardia Civil: Tres tercios y una sección veterana; 155 jefes y oficiales, 3.530 de tropa y 26 caballos.
Carabineros: Una compañía con 14 oficiales y 415 de tropa.
Administración militar: Una brigada de transportes (en organización), en plantilla 880, pero no debía de haber muchos.
Sanidad militar: Una brigada sanitaria con cuatro oficiales y 245 de tropa (en plantilla 331).
En
total 1.234 oficiales y 42.022 de tropa (incluida la Infantería de Marina) más el personal de la Armada. De la tropa 25.103 eran peninsulares.
En operaciones contra los insurrectos se llegaron a emplear unos 30.000 hombres, una fuerza muy numerosa, pero en Abril/Mayo de 1898 esta fuerza estaba muy disminuida ya que por un lado, aunque las unidades se habían enviado al completo al no haberse reemplazado las pérdidas contaban con fuerzas muy reducidas (seguramente los batallones de cazadores no tuvieran más allá de 600-700 efectivos). Por otro, a raíz de la paz de Biak-na-Bató se había repatriado fuerzas a la península. Algunos batallones de cazadores, dos de infantería de Marina, parte de los artilleros, soldados enfermos o que habían cumplido el tiempo de servicio, ...
Durante la insurrección desde la península se habían enviado cerca de 25.000 hombres, del ejército e infantería de marina, a sumar a los que había antes del inicio, pero en 1898 no debían quedar ni 20.000 entre el ejército y la Armada, casi todos desperdigados por la isla de Luzón.
En cuanto a las fuerzas indígenas, la base del ejército antes de la insurrección, es más difícil tener dar idea clara de la fuerza disponible. Teóricamente, en plantilla, debía haber cerca de 17.000, pero no podría decir cuántos quedaban en mayo de 1898 dado el desgaste en operaciones y aún menos cuántos continuaron leales, y para colmo muchos de los que desertaron se pasaron a los rebeldes. La realidad es que los mandos desconfiaban de las tropas indígenas. Por otro lado buena parte de las unidades indígenas se hallaban en operaciones en el sur (Mindanao) o, guarneciendo las demás islas por lo que no participaron en la guerra con los EE.UU.
¿Eran pocos o muchos? Para combatir la insurrección debieron haber sido suficientes aunque Polavieja dimitiera por no recibir refuerzos. En las operaciones en Luzón se contó con más de 30.000 hombres que era una fuerza muy considerable.
Otra cosa es si lo que restaba en mayo de 1898 de este ejército fue adecuado para repeler la invasión norteamericana. Unos 20.000 peninsulares podían ser una fuerza considerable frente a un enemigo que venía de lejos y con escasas fuerzas para operaciones terrestres, pero la realidad es que las causas de la pérdida de Filipinas frente a los EE.UU. fueron la destrucción de la flota, que dejó aislado el archipiélago, y el posterior levantamiento del país, facilitado por la nefasta gestión de los mandos militares que no concentraron las fuerzas, permitiendo el rápido triunfo de la rebelión y la captura de todos los núcleos de fuerzas dispersas. En ese momento los norteamericanos carecían de fuerzas de tierra para ocupar siquiera Manila, pero la rebelión les permitió preparar con calma la ocupación, acumulando los recursos necesarios.
"Una nación no se pierde por que unos la ataquen, sino porque quienes la aman no la defienden" (Blas de Lezo)