En todo esto, no se olvide que las «guerras de emancipación» fueron la versión americana de los conflictos civiles en España, de liberales contra absolutistas. Ejemplo, el efecto que tuvo el pronunciamiento del coronel Riego en Cádiz, con la evolución de la guerra en Perú, por entonces feudo español (y absolutista).reytuerto escribió: ↑13 Dic 2024, 05:15El problema es que España estaba exhausta. No creo que hubiese sido capaz de enviar una fuerza de las proporciones necesarias a las Américas, en primer lugar porque no disponía de una flota para hacerlo. En 1823, una nueva invasión francesa, los 100 mil hijos de San Luis, entraba en España para hacer causa común con los 30 mil soldados absolutistas de nefasto (para España) Fernando VII, acabando con el trienio liberal y la Constitución de Cádiz. Y aunque de los jefes liberales, solo el Gral. Espoz enfrentó a los franceses, y muchas batallas no hubo; la cosa es que España estaba muy debilitada y sobre todo, dividida (división que se notaba mucho en el Ejercito Real del Perú) como para mandar un ejército.
Otro factor que no debe olvidarse es el de la actuación de los anglossajones de uno y otro lado del mar, que no solo impedían que el bloqueo realista fuera efectivo, sino que equipaban a los rebeldes con buques, armas y voluntarios. De hecho, barcos estadounidenses (y, en menor medida, ingleses y franceses) consiguieron patentes de corso de los rebeldes.
No se olvide que entre los jefes rebeldes (o patriotas, o como se les quiera llamar) presentes en el combate de Maracaibo había franceses (Renato Beluche), ingleses (James Bluck) y estadounidenses (John Danells, James B. Murray, Peter Storms), y hay dudas sobre si uno de los barcos participantes (el Peacock) era una goleta de la US Navy a la que le quitaron el «USS».
En esas condiciones, la única manera de sostener la guerra en Hispanoamérica hubiera sido con una Armada potente, de la que España carecía tras el desastre de las guerras napoleónicas, durante las cuales, por diversos motivos, se habían pedido casi todos los navíos de gran porte. Si a eso se suma el desgraciado asunto de los barcos rusos…
Eso sí, si nos ponemos en plan What if, podríamos suponer que se hubiera dedicado algún dinero para la carena de esos grandes navíos de tres puentes que se hundieron o se desguazaron por falta de carena entre 1810 y 1818. Entre ellos, cuatro «Meregildos» (Mejicano. Santa Ana, Príncipe de Asturias y Reina María Luisa). O que el dinero destinado a la gran estafa que fueron los barcos rusos, se hubiera destinado a construir unas cuantas fragatas pesadas similares a la «Prueba» de 1800.
Saludos
P.D.: los anglosajones, bien que se cobraron la ayuda durante ese siglo. Y durante el siguiente.