Eran inevitables las guerras entre la Metropoli y sus colonias de America ?,
la fragmentacion de la America Española en 19 Estados(con Puerto Rico)?
Por qué no ocurriò un proceso similar a la Independencia de Brazil ?
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Loïc escribió:Eran inevitables las guerras entre la Metropoli y sus colonias de America ?,
Loïc escribió:la fragmentacion de la America Española en 19 Estados(con Puerto Rico)?
Por qué no ocurriò un proceso similar a lo del Brazil ?
Vanyar escribió:Tengo entendido que en la expedición el general Morillo a Venzuela (10 mil hombres más o menos si no me falla la memoria) había un fuerte contingente español al que se unieron fuerzas locales prorealistas como los llaneros. En el mismo Virreinato peruano había varios batallones españoles que fueron enviados selectivamente en las fuerzas expedicionarias encargadas de sofocar los alzamientos autonomistas, como el Talaveras que llegó con la expedición de Osorio a Chile (1814), el regimiento Burgos, que combatió en la Guerra de Independencia española desde Bailén y que terminó derrotado en los llanos del Maipo en 1818, etc.
Sin embargo, las posibilidades de enviar una gran fuerza peninsular para sofocar el independentismo se esfumaron a causa del obcecado absolutismo de Fernando VII, que llevó al levantamiento de Riego y Cabezas con el gran ejército expedicionario de 20 mil hombres en Cádiz en 1820. Esa fue la última oportunidad, perdida, y desde entonces sólo quedó esperar lo inevitable, con un independentismo americano extendiéndose sin control y la España peninsular hundiéndose en el caos interno.
Saludos
En 1819 se forma en Andalucía un ejército compuesto por 10 batallones con las órdenes de partir hacia América a sofocar los intentos independentistas de las colonias.
Los oficiales que regresan de América traen la opinión generalizada de que un regreso a la Constitución de 1812 suavizaría las relaciones con los criollos.
Riego será destinado a mandar el batallón de Asturias. Llegan a Cádiz Alcalá Galiano y Mendizábal que junto con otros políticos y ayudados por la intervención de Quiroga, Riego y otros, tenían preparado un levantamiento contra la monarquía y así proclamar la Constitución.
Riego se adelanta a todos y el 1 de enero de 1820 se subleva en Cabezas de San Juan para proclamar ante su batallón y el vecindario la Constitución de 1812 (Cortes de Cádiz) diciendo: "las órdenes de un rey ingrato que asfixiaba a su pueblo con onerosos impuestos, intentaba además llevar los miles de jóvenes a una guerra estéril sumiendo en la miseria y el luto a sus familias. Ante esta situación, he resuelto negar obediencia a esa inicua orden, y declarar la Constitución de 1812 como válida para salvar la patria y para apaciguar a nuestros hermanos de América, y hacer felices a nuestros compatriotas. ¡Viva la Constitución!". Los sublevados pasan a Arcos de la Frontera, detienen al general en jefe de las fuerzas expedicionarias, conde de Calderón, se adueñan del arsenal de la Carraca (Cádiz), sin poder hacerlo de esta capital; marchan a Algeciras, Málaga, y Córdoba, pero los soldados de la columna revolucionaria empiezan a desertar. Se da una curiosa situación; los dos bandos evitaban el enfrentamiento, en medio de la indiferencia de la población que no tomó partido por ninguna de las dos facciones. Cuando el levantamiento estaba disgregándose en Andalucía, sucedió un movimiento revolucionario en Galicia que se extendió al resto del país. Esto se vio plasmado en la capital del reino cuando, el 7 de marzo de 1820, el Palacio Real fue rodeado por la multitud y el general Ballesteros se niega a usar las armas para dispersarla. Ante ello, Fernando VII se vio obligado, el 10 de marzo, y tras 3 meses de incertidumbre, a jurar la Constitución y a publicar el famoso "Manifiesto del Rey a la Nación Española", que concluía diciendo textualmente: Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional.
En 1818, Fernando VII proyectó el envío de un gran ejército español a las colonias americanas para extirpar todo movimiento libertario o autonomista.
Se trataba de un gran contingente de tropas (unos 22.000 hombres) cuyo destino, en principio, iba a ser el Río de la Plata, para sofocar los brotes independentistas que desde Buenos Aires y Paraguay ascendían por todo Sudamérica.
Su salida estaba preparada para 1819, y de haberse concretado hubiese tenido consecuencias desastrosas para la independencia hispanoamericana, pero afortunadamente se fue demorando su salida. Para transportarlo hacía falta una gran flota que España no tenía, por lo que, ante la imposibilidad de fabricar una dado su elevado costo, optó por comprar una flotilla rusa de segunda mano que el zar había ofrecido a muy buen precio; esta se encontraba en pésimas condiciones para la navegación transatlántica según dictamen de una comisión real. Una epidemia de peste amarilla azotó luego Cádiz y obligó a dispersar las tropas para evitar mayores bajas.
Todo esto habría servido de poco de no ser por la idea de las logias gaditanas de aprovechar aquel gran ejército para realizar un pronunciamiento contra el absolutismo y en defensa de la monarquía constitucional. La conspiración quedó lista para finales de 1819, pues el ejército debía partir para América a comienzos del año siguiente. La dirigían los dos coroneles Quiroga y López Baños y varios comandantes como Riego, Arco Aguero y San Miguel. Uno de los primeros objetivos era apresar al jefe del ejército, pues el conde de La Bisbal (O’Donnell) fue sustituido por el general Calleja.
El pronunciamiento se inició el 1 de enero de 1820. El comandante Riego se alzó en Cabezas de San Juan y proclamó la Constitución de 1812, marchando inmediatamente hacia Arcos, donde prendió al general Calleja. El coronel Quiroga salió de los Gazules y entró en San Fernando, pero fue detenido al intentar entrar en Cádiz. Los sublevados se encerraron en la isla de León, donde permanecieron mes y medio en espera de que otras guarniciones secundaran su acción. Las tropas fieles al monarca mantuvieron el cerco, pero sin acciones ofensivas.
El pronunciamiento parecía abocado al fracaso cuando el 21 de febrero se alzó el coronel Azevedo en La Coruña, apresó al capitán general y se proclamó la Constitución. Zaragoza, Barcelona, Pamplona y Cádiz siguieron su ejemplo, y el conde de La Bisbal se sublevó en Ocaña con las tropas que debían dominar a los rebeldes. Atemorizado, Fernando VII anunció el 6 de marzo su propósito de convocar las Cortes, y el 9 decidió jurar la Constitución.
Los liberales gobernaron durante un trienio, de gran importancia para Hispanoamérica, pues se inició evitando que un enorme ejército invadiese los países del Río de la Plata, lo que hubiese alargado sobremanera el proceso independentista. El liberalismo español ordenó además negociaciones con los patriotas, lo que permitió a éstos actuar con mayor oportunidad en los momentos que tenían las fuerzas apropiadas.
El trienio liberal de la Península Ibérica (1820-1822) resultó decisivo para la independencia de las colonias americanas que lograron, o consolidaron, su emancipación. Aquí se marca el punto final de la historia que compartieron los pueblos ibéricos e iberoamericanos. A partir de ese momento se produjo el distanciamiento de ambos bloques.
Habían concluido trescientos años de vida en común que dejaron una huella muy profunda en todas ellas: España por su vocación americana y América por su clara ascendencia ibérica.
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